Marcos Francisco Dueñas Jimeno

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Marcos Francisco Dueñas Jimeno
Paralímpico

Marcos
Dueñas

Granada

Marcos Francisco Dueñas Jimeno

09.04.1978

Granada

2
Juegos ParalímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1996 Atlanta (EE.UU.)AtletismoMasculina100 m T43-44
Puesto 11
1996 Atlanta (EE.UU.)AtletismoMasculina200 m T43-44
Puesto 5
1996 Atlanta (EE.UU.)AtletismoMasculinaSalto de longitud F44
Puesto 12
2000 Sídney (Australia)AtletismoMasculina100 m T44
Puesto 7
2000 Sídney (Australia)AtletismoMasculina200 m T44
Puesto 7
2000 Sídney (Australia)AtletismoMasculina4x100 m T46
Puesto 4
2000 Sídney (Australia)AtletismoMasculina4x400 m T46
Medalla de plata


Biografía de Marcos Francisco Dueñas Jimeno

No imaginaba Marcos Dueñas que cuando con cuatro años se le cayó una columna sobre la pierna izquierda, jugando en unos terrenos de su padre, y tuvieron que amputársela por debajo de la rodilla, el deporte le ayudaría a superar aquel infortunio, convirtiéndose en un medio para desarrollarse físicamente y convivir con la discapacidad, sin renunciar a nada. Y no solo eso. Este granadino nacido en la capital el 9 de abril de 1978 terminaría labrándose un notable palmarés atlético en el que relucen con mayor intensidad tres medallas en el máximo nivel –siempre en relevos–, las cuales son el testimonio más fidedigno de la calidad y nivel internacional que llegó a alcanzar nuestro protagonista.

Máquina, apodo que se ganó a base de resultados en la categoría T44 –amputados en una extremidad– y por batir en su mejor momento a rivales sin discapacidad, fue un corredor con identidad propia en las pruebas de velocidad (100 y 200 metros) y relevos (cortos y largos) e incluso en el salto de longitud, en el que su potencia le permitía también destacar. Tercero de cinco hermanos, vivió en Atarfe hasta que al cumplir los 9 años marchó a Granada junto a su madre, María Marcos, y hermanos para vivir en la Calle Oficios, en La Madraza.

En tal entorno, discurrió la infancia de Marcos, que completó la Enseñanza General Básica en el Colegio Inmaculada del Triunfo para luego hacer el Bachillerato en el Instituto Severo Ochoa de Granada. De esta época adolescente datan sus comienzos en el atletismo, disciplina que eligió porque, como él recuerda, “me apasiona el deporte y correr era lo más fácil que encontré para mi discapacidad. Mi primera carrera fue La Industrial de Armilla de 1993 –prueba de fondo de carácter popular– y aquello me gustó tanto que empecé a ir corriendo a todos lados”.

No obstante, el futuro del granadino no estaría en las largas distancias, sino en las cortas, ya que en 1994 se pasó a la velocidad, especialidad en la que encontró el buen consejo y la ayuda técnica del entrenador Miguel Leyva en el Estadio de la Juventud. Tenía apenas 16 años cuando Marcos dio el salto a la primera escena nacional participando esa misma temporada en el Campeonato de España de atletismo, que tuvo lugar en Albacete. En la ciudad manchega, el granadino se hizo con sus primeras medallas de oro estatales al ganar en 100 y 200 metros dentro de la categoría A4, la antecesora de la T44. Asimismo, fue 4.º en salto de longitud.

Tales resultados motivaron la convocatoria e inclusión en el equipo español que marchó ese año para el primer Campeonato del Mundo organizado por el Comité Paralímpico Internacional (IPC), reuniendo a todas las discapacidades, en la ciudad alemana de Berlín. Marcos, pese a su juventud y a competir con atletas experimentados, supo defenderse dignamente y se clasificó 8.º en 100 metros y alcanzó, junto a sus compañeros, la 5.ª posición en 4×100. En longitud, acabó undécimo.

En las dos siguientes temporadas, nuestro protagonista siguió mostrándose invencible en sus distancias predilectas dentro del calendario nacional, revalidando los títulos estatales de 100 y 200 en los campeonatos de España de 1995 y 1996, celebrados en Zafra y Cáceres, respectivamente. Además, en longitud, sumó las medallas de bronce y oro por este orden.

Con tales avales, el debut en los Juegos Paralímpicos estaba cantado para que sucediese en el verano de 1996, en Atlanta. Allí, Marcos concurrió con la mayoría de edad recién estrenada y disputó tres pruebas individuales –ningún relevo–, comenzando por la final directa de salto de longitud el 18 de agosto. Con un brinco de 5,06 metros, el andaluz concluyó en 12.ª posición, a 74 centímetros del campeón, el suizo Urs Kolly.

Posteriormente, en 100 metros T43-44, el granadino quedó eliminado en las series semifinales después de haber entrado quinto en la segunda carrera, con 13 segundos exactos (11.º mejor tiempo), a 32 centésimas de la clasificación por puestos y a 18 del pase por tiempos. Y para cerrar su primera participación paralímpica, llegó 5.º (26.99) en la final de 200 metros, que reunió a ocho corredores y donde se impuso el americano Tony Volpentest, con 23.28.

Pese a todo, la mejor versión de Marcos Dueñas, por edad y progresión lógica, estaba por llegar en el siguiente ciclo paralímpico, el cual comenzó con la mudanza familiar a Churriana de la Vega (1997). No obstante, el atleta se buscó los recursos para retornar a Granada a los pocos meses y hospedarse en la residencia del INEF con el fin de que su progresión atlética continuase por el camino que deseaba.

Así, en España volvió a no tener rival y se apoderó consecutivamente de la medalla de oro en 100 y 200 en los campeonatos nacionales de Ciudad Real 1998, Sabadell 1999 y Leganés 2000, después de su ausencia en la temporada 1997. Asimismo, se hizo con la corona de los 400 metros en 2000 –hubo de probar su valía para entrar en el relevo largo español– y con la medalla de bronce en longitud en 1998.

Con la camiseta nacional, actuó fundamentalmente en tres grandes acontecimientos. Primero, volvió al Mundial IPC, que celebró en 1998 su segunda edición en Birmingham (Reino Unido), y lo hizo alcanzando puestos de honor en 100 (6.º) y 200 (8.º) y consiguiendo su primera medalla internacional: plata en 4×100 T44-46 junto a Carrasco, Barrallo y Álvarez. Al año siguiente, acudió al I Campeonato del Mundo de la ISOD –organizado y desarrollado en paralelo al de España en Sabadell (Barcelona)– y el andaluz volvió a colgarse la plata en 4×100 y mejoró posiciones en 100 (4.º) y 200 metros (6.º). Por último, en 2000, cómo no, viajó a las Paralimpiadas de Sídney.

Con una edad idónea (22 años) y más experiencia, Marcos Dueñas redondeó, sin duda, su mejor actuación internacional. A título individual, tanto en 100 como en 200 metros, superó las respectivas rondas eliminatorias y se plantó en las finales, terminando ambas en 7.ª posición. En el hectómetro, marcó 12.20 en series –pasó por tiempos al acabar 3.º de la segunda carrera– y 12.11 en la final, a un segundo del vencedor, el americano Marlon Shirley (11.09), mientras que en los 200 superó las series por puestos (2.º de la segunda carrera, con 24.92) y mejoró su tiempo en la final (24.82), lejos del primero, el también estadounidense Neil Fuller (22.78).

Por su parte, en los relevos, ambos en formato de final directa debido a la corta inscripción –seis naciones–, Marcos Dueñas se llevó la grandísima alegría de protagonizar la última posta en 4×400 y dar a España la medalla de plata rematando el trabajo realizado previamente por David Barrallo y los también andaluces y paisanos José Manuel Fernández Barranquero y Juan Martínez. Aquel 24 de octubre, el triunfo correspondió a Australia (3:32.44) y España entró segunda (3:37.88) por delante de Francia. Aún recuerda nuestro biografiado la respiración del último relevista francés tras de sí, cuya presión supo controlar.

Cuatro días después de la medalla, Dueñas afrontó el reto de volver a subir al podio en el relevo corto en compañía de Rubén Álvarez, Barrallo y Joaquín Carrasco, pero esta vez el objetivo no se cumplió y los españoles terminaron cuartos, con un tiempo de 46.55, a 40 centésimas de la medalla de bronce que se llevó Alemania. Vencieron otra vez los australianos, por delante de los franceses, en tanto que los americanos fueron descalificados.

Al regreso a España, la vida de Marcos cambió. Comenzó (curso 2000-2001) los estudios de Magisterio (Inglés) en la Universidad de Granada, si bien al año siguiente cambió a Fisioterapia, carrera que realizaría hasta su conclusión en la Facultad de Ciencias de la Salud.

Al principio, sus intenciones fueron las de compaginar la carrera atlética y la académica, pero los estudios le fueron requiriendo cada vez más tiempo en perjuicio de los entrenamientos y la disponibilidad para preparar las competiciones. De esta forma, Marcos no asistió en 2001 el Campeonato de España pero si participó discretamente en las pruebas de exhibición que tuvieron lugar dentro del Campeonato del Mundo de la IAAF en Edmonton (Canadá): 7.º y último (26.25) en la final directa de 200 metros para amputados celebrada el 5 de agosto en el Estadio de la Commonwealth.

Algo fuera de forma, en 2002 regresó al Nacional y se hizo con la medalla de plata en 100 y 200 metros T44 antes de tomarse un año sabático para recuperar una lesión y concluir la diplomatura, aunque con el objetivo de volver a las pistas. Nunca pudo hacerlo. Al término de los estudios empezó a trabajar por cuenta propia y los quehaceres laborales le absorbieron de tal manera que la posibilidad del regreso al atletismo activo fue poco a poco disipándose hasta desaparecer.

En la actualidad, Marcos Dueñas Jimeno sigue viviendo en Granada y lo hace junto a su esposa, Isabel, y su hijo, Martín, sus dos grandes “medallas”. Laboralmente, ejerce como fisioterapeuta en una clínica de su propiedad, la primera de las tres que abrió y en la que ha centrado su actividad tras una importante ampliación, dando servicio a deportistas de elite y, sobre todo, a deportistas amputados, en cuyo tratamiento se ha especializado. Además, Marcos sigue formándose –osteopatía, talleres internacionales de ortopedia, cursos de expertos– y alberga el escondido deseo de recuperar a sus 40 años parte de la forma física que le llevó a ser aquel reconocido velocista.

Biografía cerrada a 31 de marzo de 2018 y extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y Jose Manuel Rodríguez Huertas