Manuel Fernández Ginés

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Manuel Fernández Ginés
Granada

Manuel Fernández Ginés

25.02.1971

La Zubia (Granada)

1
Juegos OlímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1996 Atlanta (EE.UU.)Ciclismo_CarreteraMasculinaFondo
Puesto 77


Biografía de Manuel Fernández Ginés

Manuel nació el 25 de febrero de 1971 en La Zubia (Granada), siendo el único varón de los cuatro hijos que tuvieron sus padres, Manuel y María Trinidad. Mientras realizaba sus estudios en el Colegio Isabel la Católica de su pueblo tuvieron lugar sus primeros escarceos deportivos en el ámbito del fútbol, si bien la insatisfacción que le produjo no ser titular en el equipo del pueblo le llevó, a los 13 años de edad, a probar en el ciclismo integrándose en la Unión Ciclista La Zubia.

Participó en todas las carreras de la provincia de Granada, en la primera de las cuales pilló chapa, una medalla de bronce que sería el preludio de lo que iba a ocurrir en las sucesivas, ya que en todas ellas la suerte, el trabajo y/o sus calidades le llevaron a pisar el podio. De esta forma, su deseo de ciclismo creció de forma natural al igual que el objetivo de participar en carreras oficiales, para lo cual formalizó ficha con el Grupo Deportivo Genil que dirigían Hermenegildo Castillo y Moleón Espigares.

En ese entorno, progresó indubitadamente y escaló de forma exitosa por las categorías infantil, cadete y juvenil para llegar a la aficionada, en la cual estaría tres años defendiendo los colores de los legendarios equipos granadinos del Tech-Luz y, sobre todo, Ávila Rojas, que fue el perfecto trampolín para –como otros compañeros de generación– dar el salto al profesionalismo en 1993, concretamente al CLAS-Cajastur, dirigido entonces por el también granadino y maravilloso corredor Juan Fernández Martín.

Con 22 años debutó en la máxima categoría ciclista y ciertamente no desentonó en el año de novato pues cosechó puestos de honor como la 2.ª plaza en la Clásica Zaragoza-Sabiñánigo y la 8.ª posición en la general de la Vuelta a La Rioja, además de lograr otros buenos resultados en la Vuelta a Castilla y León, Challenge Vuelta a Mallorca y Vuelta a Murcia.

En 1994, vistió los colores del Mapei-CLAS –tras la fusión del equipo asturiano con la escuadra italiana– y alzó los brazos por primera vez en el profesionalismo al vencer en la primera etapa de la Vuelta a Cuenca. Éxito al que sumó esta campaña más posiciones relevantes: 5.º en el Campeonato de España celebrado en Sabiñánigo (Huesca), 6.º en la Vuelta a los Puertos, 7.º en la Challenge Vuelta a Mallorca, 8.º en la Vuelta a Andalucía y la Vuelta a Aragón, y 44.º en el debut en la Vuelta a España.

Al año siguiente (1995), con el Mapei-GB, ratificó sus condiciones de corredor completo y acabó 2.º la Clásica de Zamudio y el Circuito de Guecho, 3.º la Vuelta a los Puertos y la Vuelta a Galicia, 12.º la Subida al Naranco y 13.º la Escalada a Montjuich.

Así llegamos al año 1996, año olímpico, en el que los planes de muchos corredores, habituados a los ciclos propios del calendario ciclista, se trastocaron ante la oferta que el Comité Olímpico Internacional había efectuado años antes a los ciclistas profesionales de abrirles la participación en los Juegos Olímpicos. Ello, qué duda cabe, despertó las ilusiones de la elite del pelotón internacional, que de buenas a primeras se topó con un compromiso de tal calibre en pleno verano justo tras la disputa del Tour de Francia.

Entre esa elite que soñaba con la gloria olímpica se encontraba nuestro protagonista, quien en la temporada de 1996 daba un paso más en su maduración como ciclista profesional al ganar el Campeonato de España de fondo en carretera en Sabiñánigo, el Critérium de Málaga y la montaña en la Vuelta a Aragón, pero sobre todo se descubría como corredor para grandes vueltas al ser 11.º en la Vuelta a Romandía, 16.º en el Tour de Francia y 21.º en el Giro de Italia, en estos dos últimos casos, mostrando una gran capacidad de trabajo para el líder del equipo.

Méritos tales que hicieron que el seleccionador español, Pepe Grande, volviese a confiar en el granadino –ya lo había convocado en las dos ediciones previas del Campeonato del Mundo, 1994 y 1995, con sendas retiradas– y le incluyese en el equipo que representó a España en la prueba de fondo en carretera de Atlanta 1996, en el debut olímpico de los “pros”, junto a Miguel Indurain, Abraham Olano, Melchor Mauri y Marino Alonso.

Un total de 183 corredores afrontaron los 221,8 kilómetros de la carrera –eminentemente llana– disputada el 31 de julio y que se resolvió con victoria del suizo Pascal Richard tras una fuga con el danés Rölf Sorensen y el británico Max Sciandri. Mauri (6.º) fue el mejor español, mientras Fernández Ginés acabó en el puesto 77.º, a 2:53 del vencedor.

Tras estos Juegos y consagrado como uno de los mejores gregarios del pelotón español, firmó contrato con el equipo Banesto para la campaña de 1997 al objeto de ser uno de los lugartenientes del nuevo líder del conjunto bancario, su compañero en Mapei y amigo Abraham Olano, al que tanto había ayudado en la consecución de la segunda plaza de la Vuelta a España de 1995 y el podio del Giro de Italia de 1996.

En estas funciones y en plena preparación para el Tour de Francia de 1997, el granadino, aprovechando el marcaje entre su jefe de filas y Fernando Escartín, se anotó la etapa reina de la Vuelta a Asturias, en el Santuario del Acebo, y de camino la clasificación general de esta exigente carrera, que pasa por ser su triunfo más completo. Sin embargo, justo después de triunfar en Asturias, tuvo que ser ingresado por una fuerte cefalea que le mantuvo en el dique seco durante semanas y tras la cual nunca más volvió a mostrar el nivel del pasado.

Recuperado físicamente en el año 1998, fue 7.º en el Campeonato de España de fondo en carretera celebrado en Jerez de la Frontera (Cádiz) y, sobre todo, regresó a la Vuelta a España –69.º clasificado–, donde su labor en la montaña fue determinante para la victoria absoluta de Olano. Cerró el curso ciclista con una 5.ª posición en el Memorial Manuel Galera, en su tierra granadina.

En 1999, volvió a las filas del Mapei-Quick Step, en el que permaneció dos temporadas, significándose, de nuevo, como un importante gregario del suizo Tony Rominger en la primera campaña, en la que terminó 36.º la Vuelta a Romandía y 49.º el Tour de Francia –el primero que ganó Lance Armstrong.

Sin embargo, a finales de 2000, luego de un año muy discreto, decidió concluir su etapa profesional y empezar una nueva vida en su pueblo natal, donde constituyó junto a su esposa un centro de enseñanza, el Centro Infantil Teo, dirigido académicamente por aquella y que en la actualidad sigue siendo la principal ocupación de Manolo –aunque ya no sean pareja–, además de disfrutar de su hijo Darío.

Biografía extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y José Manuel Rodríguez Huertas, y actualizada a 13 de noviembre de 2020