Juan José Lara Ortiz

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Juan José Lara Ortiz
Paralímpico

Juan
Lara

Sevilla

Juan José Lara Ortiz

30.11.1965

Sevilla

2
Juegos ParalímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1992 Barcelona (España)Baloncesto_en sillaMasculinaBaloncesto en silla
Puesto 6
1996 Atlanta (EE.UU.)Baloncesto_en sillaMasculinaBaloncesto en silla
Puesto 4


Biografía de Juan José Lara Ortiz

Más de 200 veces internacional con el equipo español en casi veinte años de vinculación y componente de tres de los clubes más grandes que ha dado nuestro país (Virgen del Rocío, Fundosa y ONCE Andalucía), Juan José Lara –Juan Lara a secas o Pico, como le conocían sus compañeros– es una de las personalidades del baloncesto en silla en España, quizás siempre algo tapado por el brillo de jugadores más anotadores con los que ha compartido triunfos y éxitos en su longeva carrera.

Nacido el 30 de noviembre de 1965 en Sevilla, la vida de Juan bien podría fragmentarse en dos partes claramente distintas y cuyo punto de inflexión fue el accidente que le dejó parapléjico. Hijo de Juan y María José y cuarto de seis hermanos, Juan enfocó sus pasos hacia una vocación militar que le venía de padre, guardia civil. Así, luego de estudiar la EGB en el Colegio Zurbarán del barrio de La Oliva y el bachillerato en los institutos Martínez Montañés y Almirante Topete, con 16 años llevó a cabo el servicio militar en la Guardia Civil y con 18 años entró en la Benemérita, con destino en el cuartel donostiarra de Inchaurrondo –uno de los objetivos prioritarios de la banda terrorista ETA en aquellos años 80 y 90– y servicio en el puerto de Pasajes.

Tras dos años en el cuerpo, sus planes y objetivos se torcieron de forma irremediable cuando en el verano de 1985 sufrió un accidente de tráfico en acto de servicio mientras se desplazaba de Sevilla a Sabadell para llevar a cabo un curso de fiscal en la Escuela de Especialistas de la Guardia Civil. La consecuencia del impacto fue una lesión medular completa a nivel D6, con falta de sensibilidad y movilidad de pecho a los pies.

Pocos meses estuvo nuestro protagonista en el hospital. A finales de año fue dado de alta y ahí comenzó la nueva vida de Juan, en la que ha hecho del deporte su norte y la ayuda a otras personas con circunstancias iguales o parecidas a las suyas, su vocación. Desde ese momento, el sevillano nunca ha dicho no a propuesta alguna cuando se ha tratado de romper barreras físicas y ha sabido desafiar todas las dificultades y recelos practicando motocross, vela, piragüismo, esquí, vuelo a motor, atletismo y, sobre todo, baloncesto en silla.

A la salida del hospital, Juan entró en el afamado equipo de basket del CD Virgen del Rocío, en el cual llevó a cabo un primer año de adaptación, aprendizaje y perfeccionamiento antes de dar el salto a la primera plantilla, una de las punteras de la Primera División, en la campaña 1986-1987. Con el club hospitalario, este jugador de clase 1 actuó hasta la temporada 1994-1995, nueve años en los que alzó el trofeo de campeón de la Liga Nacional en 1988 –subcampeón en 1989, 1990, 1991 y 1995– y la Copa del Rey en 1987 y 1988 –subcampeón en 1989, 1991 y 1995.

Tal era su calidad que el incipiente y poderoso Fundosa ONCE, que buscaba lo mejor en el territorio nacional, lo fichó por dos temporadas (1995-1996 y 1996-1997). Juan coincidió en Madrid con muchos compañeros del equipo nacional –donde había debutado en 1987– y entre todos hicieron de esos dos años un carrusel de triunfos al ganar las dos ligas y dos copas del Rey en juego y, sobre todo, la Copa de Europa de Campeones de 1997, batiendo el Meaux francés en la final, competición en la que el curso precedente habían llegado a la final –el Verkerk holandés ganó su quinta corona.

Con todo ganado y cumplido el objetivo del triunfo en Europa, Juan reconoce que “Sevilla me tiraba mucho” y volvió al terruño. Deportivamente hablando, el regreso a la capital hispalense supuso la reincorporación al Virgen del Rocío, aunque únicamente la nefasta temporada 1997-1998, en la que el equipo acabó penúltimo de la División de Honor y descendió a Primera.

Al año siguiente (1998-1999), formalizó ficha con el CD ONCE Andalucía, en el que enlazaría ocho temporadas (hasta la 2005-2006) aportando su experiencia y calidad en la que fue segunda gran etapa de los auriverdes. En este equipo, que había sido dominador estatal en la primera mitad de los años 90, Juan gozó con la conquista de ocho títulos, los de la Liga Nacional de 2003, 2004, 2005 y 2006, y los de la Copa del Rey de 2002, 2004, 2005 y 2006, así como de los subcampeonatos ligueros de 2001 y 2002 y copero de 2003.

Como miembro de la selección española, el recorrido de nuestro biografiado principió en el verano de 1987. Mientras el cuadro absoluto, “el mayor”, disputaba el Europeo de Lorient, el “equipo joven” –y en él Juan Lara, de 21 años– se medía en los Juegos Internacionales de Stoke Mandeville.

Tras este debut, el andaluz se perdió los Juegos Paralímpicos de Seúl 1988 –por juventud– pero en 1989 retornó al equipo nacional y asistió a su primer gran compromiso: el Campeonato de Europa de Charleville-Mézières 1989 (puesto 10.º), a raíz del cual nunca estuvo ausente de convocatoria alguna hasta su retirada, excepción hecha del Europeo de 1991, debido a que contrajo matrimonio.

Así pues, fue parte de la Paralimpiada de Barcelona 1992 integrando un equipo con muchas aspiraciones en los Juegos de casa. Aspiraciones incluso de medalla que, al final, quedaron reducidas a un notable aunque agridulce diploma (6.º puesto). La selección estuvo compuesta por los andaluces Albelda, Cáceres, De Paz, Fernández, Henares, Juan Lara, Mira y Zurita, además de Eloy Guerrero, Ibarreta, Jesús Torres y Fernando Vila.

La actuación española se torció desde el principio, ya que la fase de grupos fue saldada con un balance de tres derrotas (62-71 ante Estados Unidos, 62-64 ante Reino Unido y 45-53 ante Canadá) y dos victorias (68-46 a Japón y 58-52 a Argentina) que solo permitió ocupar la 4.ª posición del grupo B. Se logró el pase a cuartos de final, si bien con un complicado cruce ante el líder del grupo A, Holanda, que se llevó finalmente el triunfo (53-59) y el ansiado acceso a semifinales.

Los españoles cerraron su actuación luchando por los puestos del 5.º al 8.º, volvieron a caer a manos de los británicos (54-55) y, por la 7.ª plaza, ganaron a los australianos (63-59). Posteriormente, la descalificación del conjunto campeón, Estados Unidos, propició que el resto de equipos subiera un puesto.

En el siguiente ciclo paralímpico, Juan Lara volvió a vestir la camiseta nacional en los europeos de Berlín 1993 (5.º) y París 1995 (medalla de plata), en la Copa de Oro de Edmonton 1994 (7.º) –constituía el regreso de España al campeonato del mundo– y, naturalmente, en los Juegos Paralímpicos de Atlanta 1996.

El equipo enviado a la capital del estado norteamericano de Georgia estuvo compuesto por Manuel Berzal, Eduardo López, Pablo Martín, José Manuel Rodríguez, José Soler y Jesús Torres y los andaluces José Cobos, Diego de Paz, Manuel Pérez, Antonio Henares, Juan Lara y Eustaquio Mira. Esta vez, los españoles firmaron una casi primorosa primera fase –líderes del grupo A– en la que ganaron cuatro partidos (69-56 a Australia, 54-47 a Reino Unido, 76-60 a México y 63-44 a Argentina) y solo perdieron ante Canadá (53-62).

Luego, en las eliminatorias por el título, España superó (61-48) a Japón, cuarto del grupo B, en cuartos de final, pero en semifinales Reino Unido apartó (44-50) a los españoles de la ansiada final. Por el bronce, el 24 de agosto, tuvieron que enfrentarse a los anfitriones, Estados Unidos, a los que Australia –finalmente campeona– había derrotado en la otra semifinal. En un intenso y duro partido, los americanos privaron a los españoles de la última plaza del podio por 60-66.

La selección ya no volvería a las Paralimpiadas hasta Londres 2012, lo que, sin duda, privó a Juan Lara de poseer más participaciones en los Juegos ya que en los años posteriores a Atlanta siguió siendo un jugador permanente en los esquemas de los técnicos nacionales. De este modo, compitió en su segundo y último Mundial, Sídney 1998 (6.º), y concurrió a cinco ediciones del Campeonato de Europa: Madrid 1997 (4.º), Roermond 1999 (10.º), Ámsterdam 2001 (6.º), Sassari 2003 (6.º) y París 2005 (7.º).

Juan Lara dijo adiós al baloncesto en 2006, con 40 años, para dedicarse de lleno al atletismo en silla y a la gestión del CD Portufísico, que había creado en el año 2000. A la par que él competía, “me desplazaba con los chavales. Primero, empezamos con carreras populares y luego llegamos a medias y maratones, habiendo estado en Nueva York, Buenos Aires o Lisboa. La vinculación se hizo cada vez mayor y me llevaba mucho tiempo. Entre eso y la edad, dejé el baloncesto”.

No obstante, en la temporada 2015-2016 y a petición de los directivos del Vistazul de Dos Hermanas, que estaba en Primera División, Juan Lara volvió a sentir el embrujador sonido de la red cuando el balón pasa por ella y jugó toda esa temporada y dos más en la formación nazarena, logrando el ascenso a División de Honor en la 2016-2017 y retirándose de forma definitiva tras la campaña sucesiva.

Padre de dos hijos (Laura e Iván), Juan José dejó la gestión del club Portufísico y se ha centrado en la faceta asociativa, ya que es presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Sevilla (COCEMFE Sevilla).

Biografía extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y José Manuel Rodríguez Huertas, y actualizada a 17 de octubre de 2020