Fernando Aguilar Camacho

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Fernando Aguilar Camacho
Jaén

Fernando Aguilar Camacho

14.02.1938

Frailes (Jaén)

1
Juegos OlímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1964 Tokio (Japón)AtletismoMasculina5.000 m
Puesto 37
1964 Tokio (Japón)AtletismoMasculina10.000 m
No terminó


Biografía de Fernando Aguilar Camacho

Segundo atleta olímpico andaluz, tras el onubense Jesús Diéguez, nació el 14 de febrero de 1938 en Frailes (Jaén), pero el 26 de abril de 1949, con once años, se marchó a vivir a Alegría de Álava debido a que su padre, trabajador en las plantaciones forestales de pinos, decidió aceptar una oferta laboral en aquella localidad vasca. No obstante, tres años después, en 1952, cuando Fernando contaba con catorce años de edad, la familia se instaló definitivamente en Arechavaleta (en vasco, Aretxabaleta), localidad guipuzcoana en la que el andaluz pasó la adolescencia y comenzó su carrera deportiva, de ahí el apodo del Galgo de Aretxabaleta.

Los comienzos atléticos de Fernando, que trabajaba en la plantación y en la recogida de la patata por diferentes caseríos, fueron fortuitos. Sin experiencias en prácticas deportivas excepto las de cualquier chaval de su época en la calle, fue invitado por el alcalde a participar en una carrera “interpueblos” de campo a través en Vitoria, con algunos chicos del caserío. Corría el año 1957 y en esta su primera carrera, abierta a federados y no federados, Fernando, de 19 años, consiguió la quinta posición en la categoría júnior, sorprendiendo por sus capacidades y estilo. Poco después, confirmó las impresiones dadas ganando en la categoría júnior un cross en Laguardia (Álava).

Tales éxitos llamaron la atención de la Unión Deportiva Aretxabaleta, club por el que fichó –primera licencia expedida por la Federación Guipuzcoana de Atletismo– y donde pasó a la dirección técnica de los entrenadores Hermosillas e Ignacio Altura. Por entonces Fernando ya vivía y trabajaba en San Sebastián, como empleado público en el ayuntamiento donostiarra, ocupación que no le impediría progresar como deportista.

El año 1959, todavía en edad júnior, fue el del lanzamiento atlético de Aguilar en la pista –campeón de España en 5.000 metros– y, sobre todo, en el campo a través, pues ganó el Cross Internacional de San Sebastián, se proclamó en Madrid campeón nacional júnior individual y por equipos (con la UD Aretxabaleta) y debutó internacionalmente, como sénior, en el Cross de las Naciones celebrado en Lisboa (Portugal), junto a Tomás Barris y Alonso, entre otros, siendo esta la primera de sus 12 participaciones en el máximo evento internacional del cross, once como Cross de las Naciones y una como Campeonato del Mundo de Campo a Través.

En tan vasto palmarés crosista, brillan con luz propia dos medallas por equipos, la plata lograda en Sheffield 1962 –junto a José Molins, Iluminado Corcuera, Francisco Guardia, Antonio Amorós, Francisco Aritmendi, Alfonso Vidal, Luis García y Mariano Haro– y el bronce en Túnez 1968 –en compañía de Haro, José Miguel Maiz, Javier Álvarez Salgado, Corcuera, Carlos Pérez, Ramón Tasende, Aritmendi y Lorenzo Gutierrez.

Por ediciones, el palmarés de nuestro biografiado en el Cross de las Naciones fue el siguiente. Individualmente: abandono (1959), 27.º (1961), 15.º (1962), 32.º (1963), 13.º (1964), 28.º (1965), 77.º (1967), 56.º (1968), 45.º (1969), 78.º (1970) y 56.º (1971). Por equipos: 4.º (1959), 5.º (1961), 2.º (1962), 5.º (1963), 5.º (1964), 5.º (1965), 7.º (1967), 3.º (1968), 6.º (1969), 7.º (1970) y 5.º (1971).

En el ámbito nacional, las dotes del jiennense para combatir contra el barro y el terreno adverso le llevaron a presentar batalla en 10 campeonatos nacionales absolutos, en los que subió en cinco ocasiones al podio para recoger dos medallas de oro –Viladecans 1966 y Valencia 1967–, una medalla de plata –San Sebastián 1964– y dos medallas de bronce –Guecho 1961 y Palencia 1965–. Igualmente, cabe reseñar que en 1961 resultó vencedor de la prestigiosa prueba de Elgóibar (Guipúzcoa), el Cross Internacional Juan Muguerza.

Ya en estas lides competitivas, entrenado a distancia por Rafael Cavero y con las facilidades para entrenamientos y competiciones que en todo momento le brinda el Ayuntamiento de San Sebastián, nuestro atleta, quién pasó al Club Atlético Jaikeber y más tarde a la Real Sociedad de San Sebastián, se labró también una más que brillante trayectoria en la pista.

Prueba de ello, en 1962 fue seleccionado para los Juegos Iberoamericanos celebrados en Madrid, donde alcanzó el 5.º puesto en la final de 5.000 metros, aunque su primera gran campaña sobre el tartán resultó la de 1963, no en vano se proclamó campeón nacional absoluto de 5.000 y 10.000 metros –en Montjuich (Barcelona)–, batió las plusmarcas nacionales de ambas pruebas en San Sebastián –el 18 de julio hizo 14:02.2 en 5.000 y el 3 de agosto, 29:22.2 en 10.000– y logró la medalla de bronce en 5.000 en los IV Juegos Mediterráneos, celebrados en Nápoles (Italia). No le fue a la zaga el año siguiente, pues batió sus propios récords de España de 5.000 (14:02.0, en San Sebastián, el 4 de julio) y 10.000 (28:59.0, en Rennes, el 17 de junio), lo que implicaba cumplir los requisitos mínimos fijados por la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF) para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.

En la capital de Japón, el jiennense debutó como olímpico en aquella maravillosa final de los 10.000 metros, final directa disputada el 14 de octubre por 29 atletas y en la que Fernando, luego de retirarse, fue testigo del bellísimo duelo entre el americano de origen sioux Billy Mills (oro), el tunecino Mohamed Gammoudi (plata a 4 décimas), el plusmarquista mundial Ron Clarke y el etíope Mamo Wolde. Dos días más tarde, en los 5.000, Aguilar concluyó 12.º, con un tiempo de 14:29.2 –el 37.º mejor registro entre 48 contendientes–, en la 2.ª serie de la primera ronda y no obtuvo el pase a la final del día 18, reservada a 12 atletas.

Durante el ciclo olímpico 1964-1968 el jiennense volvió a mostrarse como uno de los atletas punteros del fondo nacional, cosechando dos medallas de oro en los campeonatos nacionales, en 1.500 metros (1965) y en 10.000 metros (1967), en ambos casos en el estadio de Vallehermoso (Madrid), o bajando de los 14 minutos en 5.000 –13:54.4, marca personal, el 5 de agosto de 1967–. A pesar de estos resultados, a los que unía las marcas mínimas exigidas por la IAAF, el andaluz no pudo viajar a los Juegos Olímpicos de México 1968 pues los registros que solicitaba la Real Federación Española de Atletismo fueron más exigentes que los de la propia federación internacional.

No obstante este revés, no le apartó del atletismo, con el que continuó comprometido durante siete temporadas más, aunque ya sin los grandes resultados anteriores, destacando el último gran hito competitivo, la participación en el II Campeonato del Mundo de campo a través, celebrado en Monza (Italia) en 1974, donde se clasificó en la 90.ª posición individual y la 6.ª por equipos. Definitivamente al año siguiente (1975) abandonó la alta competición luego de haber sumado 42 internacionalidades absolutas de 1959 a 1974 y dos juveniles (1959). Sin embargo, el gusanillo de correr le mantuvo activo en la categoría de veteranos y en 1978 corrió la I Maratón de San Sebastián, en la que, con un tiempo de 2:33:11, terminó en la 4.ª plaza general y 1.º entre los veteranos.

Miembro de la Real Orden del Mérito Deportivo en la categoría de medalla de bronce y padre de tres hijos (Fernando, Aitor y Mertxe), se jubiló en 2001 después de 42 años de servicio público en el Ayuntamiento de San Sebastián y fijó su residencia en Torrevieja (Alicante), donde falleció el 21 de junio de 2013, a los 75 años de edad. Sus restos mortales se encuentran en Barcelona.

Biografía cerrada a 31 de marzo de 2018 y extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y Jose Manuel Rodríguez Huertas