Emilio Díaz Miranda

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Emilio Díaz Miranda
Olímpico

Emilio
Díaz

Huelva

Emilio Díaz Miranda

18.04.1940

Huelva

1
Juegos OlímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1960 Roma (Italia)NataciónMasculina200 braza
Puesto 31


Biografía de Emilio Díaz Miranda

El segundo nadador olímpico andaluz, después del estreno que protagonizase José Pinillo en 1924, fue este onubense nacido en la capital el 18 de abril de 1940 podríamos decir que por casualidad no en vano toda su familia es canaria y en el archipiélago fue donde Emilio Díaz Miranda vivió la mayor parte de su infancia y adolescencia e íntegramente su cortísima trayectoria deportiva. Pese a ello, su nacimiento en Huelva es irrefutable circunstancia que legitima su presencia en esta obra.

Como decimos, la de Díaz Miranda era una familia canaria católica de clase acomodada y significación social, desde su bisabuelo, impresor y destacado miembro masón, hasta su propio padre, de nombre también Emilio, apoderado del Banco Hispano Americano y que, por mor de su trabajo, fue trasladado tras la Guerra Civil a Huelva. Hasta aquí se mudó junto a su esposa Teresa y en Huelva vendría al mundo el primogénito del matrimonio, nuestro biografiado.

En la más occidental de las ciudades andaluzas, Emilio vivió hasta que en 1942, a la edad de 2 años, la familia tomó de nuevo las maletas para instalarse definitivamente en Las Palmas de Gran Canaria, debido a un nuevo traslado laboral del padre. Por tanto, fue en la capital insular –allí nació la hermana menor de Emilio, María Teresa, que es pintora a acuarela– donde Díaz Miranda creció y se formó académicamente en los colegios Claret Corazón de María y Viera y Clavijo (bachillerato), y donde, como se ha indicado, se hizo nadador. En concreto en el afamado Club Natación Las Alcaravaneras, en el que recaló en 1955 –con 15 años– en plena eclosión de la natación canaria, que dominaba a placer el Campeonato de España.

Curiosamente, fue también en el entorno de la piscina donde Emilio, de educación católica, tomó contacto con las ideas marxistas y por mediación de un amigo del club ingresó en 1956 en el Partido Comunista comenzando una senda de activismo que caracterizaría su madurez. Aunque esta faceta de su vida la dejamos para más adelante.

Por el momento, el adolescente y joven Emilio Díaz había quedado prendado por la natación y, gracias a las enseñanzas de los técnicos Antonio Guerra y Arturo Cantero, comenzó a progresar en el medio acuático en la playa que daba nombre al club. En poco tiempo, el onubense, con sus 76 kilos de peso y 1,78 metros de altura, se especializó en el estilo braza, para el que tenía una gran facilidad gracias a su fuerza en las piernas.

Por entonces, la única distancia oficial en este estilo natatorio eran los 200 metros y en esta prueba inauguró su palmarés alzándose con la medalla de oro en el XVI Campeonato Nacional de Educación y Descanso de 1957, en Sabadell, donde también ganó en 3×100 estilos y contribuyó al éxito colectivo del equipo de Las Palmas. Luego, en 1959, Emilio fue llamado por el seleccionador nacional para debutar internacionalmente en el bilateral entre Bélgica y España, celebrado en Courtrai, y más adelante haría lo propio en un match contra Suiza.

Asimismo, dada su condición de estudiante de Magisterio, fue llamado en agosto para competir en los Juegos Mundiales Universitarios de Turín 1959, que en dicha edición estrenaba la denominación de Universiada. En la ciudad del norte de Italia, el andaluz nadó en 100 metros espalda y terminó en 10.ª y última posición, después de caer en las eliminatorias con un tiempo de 1:14.4.

Llegamos así al año olímpico de 1960, en el que las plazas para componer el equipo nacional que viajaría a las Olimpiadas de Roma hubieron de pelearse en los Campeonatos de España –por entonces había un único certamen al año– que tuvieron como escenario la piscina barcelonesa de Montjuich. En la Ciudad Condal, Emilio Díaz ganó la medalla de bronce en la reñidísima final de 200 braza (2:49.9) –una sola décima le separó el triunfo– y el oro en 4×100 estilos junto a sus compañeros de la federación canaria Julio Cabrera, José Vicente León y J. Martel. Vencieron con un tiempo de 4:32.9, nuevo récord nacional, encadenando los canarios su sexta corona estatal consecutiva en la prueba.

Menos de dos semanas después del Nacional, Emilio Díaz volaba desde Madrid a Roma para disputar los Juegos Olímpicos en compañía de otros nueve españoles, entre ellos sus paisanos canarios Cabrera y León. En la piscina del Foro Itálico, el onubense concurrió, cómo no, a los 200 metros braza, una de las ocho pruebas masculinas de natación incluidas en el programa olímpico de entonces y que congregó a 42 concursantes. La actuación de Emilio fue, empero, breve. Nadó el 26 de agosto y fue 6.º y antepenúltimo en la quinta serie eliminatoria con un tiempo de 2:52.9 que le alejó de las semifinales –reservada a los 16 mejores– y le situó en el 31.ª posición final. Ganó el americano William Mulliken, que hizo 2:37.4 en la final.

Solo un año más duraría Emilio Díaz en la natación. En 1961 se retiró y marchó a hacer el servicio militar obligatorio, a cuyo regreso comenzó una significativa actividad política en la clandestinidad. En 1966, fue detenido por primera vez al participar en una acción de protesta contra la dictadura de Franco y permaneció tres meses en la prisión del Barranco Seco, al lado de Las Palmas. Como consecuencia de ello, fue despedido del Banco Hispano Americano, donde trabajaba, y tuvo que ganarse la vida como representante editorial y con la ayuda de su familia.

Tras una nueva detención y breve estancia en la prisión, participó en la protesta que dio origen a los llamados Sucesos de Sardina del Norte, en septiembre de 1968 en Gáldar. A raíz de este enfrentamiento con guardias civiles, del que él consiguió escapar nadando, Emilio, que ese año había obtenido el título de Magisterio que había estudiado por libre, marchó a Madrid en 1969 y permaneció en el anonimato durante varios meses aunque mientras en Canarias se le buscaba debido a la propaganda comunista que la policía había hallado en su casa de la playa de Las Canteras.

Tras un período de reflexión impactado por la invasión soviética de Checoslovaquia, Emilio terminaría compareciendo ante el juez y fue condenado a cárcel en Carabanchel, de donde salió antes de un año por buena conducta. Luego, a la muerte de Franco, nuestro protagonista retornó a Las Palmas, volvió a trabajar para el Partido Comunista y asistió a la legalización de esta organización política el 9 de abril de 1977. Un hecho que le llenó de alegría al igual que la aprobación de la Constitución Española en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, si bien unos días más tarde emigró a Alemania para quedarse allí por motivos sentimentales.

Desde entonces, Emilio Díaz vive en Hamburgo donde ejerce de formador de formadores en terapia y desarrollo personal. Es consultor psicoterapéutico, se ha formado en técnicas mentales e imparte talleres, seminarios y conferencias en diversos países de Europa, promoviendo el desarrollo humano, la comunicación sin violencia y la comunicación intercultural.

En su currículum profesional, hay que destacar que dirigió los periódicos Tierra Canaria y Adelante de Madrid, fue director de la Academia de Estudios Universitarios en Madrid, ha impartido clases en las universidades alemanas de Hamburgo y Luneburgo y actualmente es presidente de la Asociación de Humanistas Libres de Hamburgo. De vez en cuando regresa a España, como sucedió en 2010, cuando el Comité Olímpico Español homenajeó a los olímpicos españoles de Roma 1960. Aquel día pudo reunirse sus paisanos Guillermo Alsina, Isabel Castañé, Miguel Torres, Julio Cabrera, José María Cossío, Heriberto de la Fe, José Vicente León y Rita Pulido.

Biografía cerrada a 31 de marzo de 2018 y extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y Jose Manuel Rodríguez Huertas