Diego De Paz Pazo

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Diego De Paz Pazo
Paralímpico

Diego
De Paz

Sevilla

Diego De Paz Pazo

25.06.1971

Sevilla

3
Juegos ParalímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1992 Barcelona (España)Baloncesto_en sillaMasculinaBaloncesto en silla
Puesto 6
1996 Atlanta (EE.UU.)Baloncesto_en sillaMasculinaBaloncesto en silla
Puesto 4
2012 Londres (Reino Unido)Baloncesto_en sillaMasculinaBaloncesto en silla
Puesto 5


Biografía de Diego De Paz Pazo

Que el nombre de Diego de Paz aparezca en la IMDb, la más grande base de datos filmográfica de internet, en el capítulo de actores, no deja de ser una anécdota por la participación de este sevillano en la producción de Pedro Almódovar Carne Trémula de 1997, como doble de Javier Bardem. Una curiosidad que reproducen todos los perfiles del genial jugador y que no hace sino diversificar el formidable currículo de Cateto, mote que, junto al de Depeich, ha sido empleado para llamar cariñosamente a esta grandísima figura del baloncesto en silla en España, al que algunos –con toda la razón– colocan a la altura de Antonio Henares.

Jugador completo de clase 4 –ha jugado de pívot, alero y base–, rápido, con una muñeca prodigiosa para el tiro exterior y anotador empedernido, Diego, por su carácter ganador, ha sido un jugador referente en todos sus equipos y un líder en la selección española, de la que se despidió como capitán y “patriarca” en 2012, tras 23 años de servicio, recibiendo el afecto y admiración de los compañeros.

Nacido el 25 de junio de 1971 en Sevilla capital –aunque siempre ha estado empadronado en la cercana Valencina de la Concepción– e hijo de Jerónimo y María Palomares, a los tres meses de vida padeció poliomielitis antes de que le vacunaran, siendo de los últimos casos de esta enfermedad en la provincia de Sevilla. Pese a la discapacidad de las piernas (paraplejia flácida), Diego creció, jugó y disfrutó de su infancia al igual que el resto de niños del barrio y el colegio –el Cristo Rey de Valencina–, haciendo lo que más le gustaba: deporte. Así, jugó al fútbol (de portero), al baloncesto de pie e incluso al tenis con sus tres hermanos, aprovechando toda la movilidad que sus piernas le daban.

No obstante, su percepción de las cosas cambió cuando se montó por primera vez en una silla en la cancha y sintió que, sobre ella, podía hacer cosas que erguido le estaban vetadas. “Conocía de vista el baloncesto en silla cuando iba con mi madre a mis revisiones en el Virgen del Rocío, aunque allí nunca me comentaron la posibilidad de jugar en el equipo que tenía el hospital. Al final, entré en este maravilloso mundo a través de un amigo de mi pueblo, vendedor de cupones y que estaba jugando desde hacía poco tiempo en el recién creado CD ONCE Sevilla (1987). Yo tenía 16 años y me invitó una tarde a ir al entrenamiento para probar. Todo empezó allí”.

Diego, quien a lo largo de su vida también hizo pinitos en tenis y pádel en silla, empezó seriamente en el baloncesto en el verano de 1988 formando parte de la plantilla originaria del CD ONCE Sevilla, aquella que comenzó a competir en la Liga Nacional de Tercera División en la temporada 1988-1989. El cuadro hispalense logró sendos ascensos en sus primeros dos años y en la campaña 1990-1991 debutó en la máxima categoría (Primera División, poco después División de Honor) con un notable tercer puesto. Un aviso de los que iba a llegar, ya que en los tres siguientes cursos baloncestísticos ganó cinco de los seis títulos en juego, proclamándose vencedor de las ligas de 1992, 1993 y 1994, y de la Copa del Rey en 1992 y 1994, con un Diego de Paz exultante y ya internacional.

En tal coyuntura, se constituyó el Fundosa ONCE madrileño, el cual, además de ocupar la plaza del ONCE Sevilla en División de Honor, se llevó a la gran estrella sevillana. Nuestro protagonista jugó en Madrid seis años (1994-1995 a 1999-2000) engrosando su palmarés con todo lo que un jugador puede lograr en su club: todas las ligas (6), todas las copas del Rey (6), la Copa de Europa 1997 –subcampeón en 1996 y 1998– y la Copa Intercontinental 1998.

Sin más objetivos que cumplir en el Fundosa y nostálgico de su tierra, Diego regresó a Sevilla con el firme propósito de devolver al ya ONCE Andalucía el esplendor de antaño y hacerle firme rival del Fundosa, incluso superarlo. Su empeño, qué duda cabe, se materializó en su totalidad, puesto que en las 12 campañas que Diego tiró del carro auriverde llegaron 6 títulos de liga (2003, 2004, 2005, 2006, 2008 y 2010), 5 de la Copa del Rey (2002, 2004, 2005, 2006 y 2010), el triunfo en la Copa André Vergauwen de 2008 –el segundo escalafón de competiciones europeas– y diversas participaciones en la Copa de Europa, sobresaliendo el 6.º puesto de 2009.

Desaparecido el ONCE Andalucía en el verano de 2011 por decisión de su propietario, Diego de Paz fichó por el BSR Valladolid Fundación Grupo Norte, donde jugó las temporadas 2011-2012 y 2012-2013, contribuyendo en esta última al subcampeonato de liga y al 8.º puesto en la Copa de Europa, cuya fase final se celebró precisamente en Pucela. Una seria lesión en la muñeca “mágica” durante los cuartos de final de la competición continental supuso su retirada definitiva que no deseada, e impidió que cuajase el fichaje por el Amivel Vélez-Málaga para 2013-2014 y que la liga española continuase asistiendo a sus recitales dentro y fuera de la pintura.

A título individual hay que indicar que Diego fue máximo anotador de la División de Honor en 1995, 2002, 2003 y 2004, de la Copa del Rey en 1995 y 2004, de la Copa de Europa de 1997 y de la Copa Intercontinental de 1998. En 2003 ingresó en el Libro Guinness de los récords al encestar en Majadahonda (Madrid) 15 triples en un minuto.

¿Y con la selección española? Nuestro biografiado debutó en julio de 1989, con 18 años y una única temporada a sus espaldas, dentro del equipo joven en los International Stoke Mandeville Games y, a continuación, vestiría la camiseta nacional en tres Juegos Paralímpicos, dos campeonatos del mundo y diez campeonatos de Europa hasta llegar a las 173 internacionalidades. Destacan en el conjunto de sus grandes campeonatos los tres diplomas paralímpicos logrados, dos medallas continentales y la designación como mejor jugador del Europeo de 1995, a la que une dos nominaciones como mejor jugador de Europa (1995 y 1999).

Asistió a las ediciones del Campeonato de Europa de Charleville-Mézières 1989 (10.º), Ferrol 1991 (6.º), Berlín 1993 (5.º), París 1995 (medalla de plata), Madrid 1997 (4.º), Roermond 1999 (10.º), Ámsterdam 2001 (6.º), Sassari 2003 (6.º), Wetzlar 2007 (6.º) y Nazaret 2011, donde España obtuvo una medalla de bronce que valía la clasificación para los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Por su parte, en la Copa de Oro –el Mundial– solo participó en Edmonton 1994 –España acabó 7.º y él fue el máximo reboteador del torneo (12,1 rpp)– y Sídney 1998 (puesto 6.º), ya que el equipo nacional se perdió las siguientes tres ediciones y cuando retornó en 2014 ya Diego se había retirado.

Llegamos así al relato de los Juegos Paralímpicos del sevillano. Veintiún años tenía cuando asistió a aquellas Paralimpiadas de 1992 que marcaron un antes y un después y motivaron a toda una generación de jóvenes deportistas españoles con discapacidad. Entre ellos, Diego de Paz. El de Valencina acudió a Barcelona junto a viejas glorias que en esos Juegos se despedían o casi, caso de los andaluces Luis Albelda, Manuel Cáceres, Salvador Zurita y Joaquín Fernández o el extremeño Eloy Guerrero. Completaban el equipo Antonio Henares (máximo anotador del torneo con 24,88 puntos de media), Iñaki Ibarreta, Jesús Torres, Fernando Vila y los sevillanos Juan Lara y Eustaquio Mira.

La competición congregó a solo 12 equipos –la clasificación fue más estricta que en Juegos anteriores, donde llegaron a alinearse 18 conjuntos– y se articuló con una primera fase de dos grupos y sucesivos cruces de cuartos de final, semifinales y finales. El español, un equipo con muchas aspiraciones, incluso de medalla, no terminó de funcionar en su grupo (B) y, aunque logró el pase a cuartos, lo hizo en la última posición que otorgaba ese derecho: la cuarta. Perdió ante Estados Unidos (62-71), Reino Unido (62-64) y Canadá (45-53), y ganó a Japón (68-46) y Argentina (58-52), mientras que en cuartos de final cayó derrotado (53-59) ante la primera del grupo A, Holanda. Abocada a la lucha por los puestos 5.º a 8.º, España perdió frente a Reino Unido (54-55) y, por la 7.ª plaza, ganó a Australia (63-59). No obstante, la posterior descalificación el conjunto campeón –Estados Unidos ganó la final a Holanda– por positivo de tres de sus jugadores motivó que todos los equipos subiesen un puesto.

Cuatro años después, De Paz volvió a formar la columna vertebral del combinado nacional que se envió a Atlanta 1996 y que integraban Manuel Berzal, Eduardo López, Pablo Martín, José Manuel Rodríguez, José Soler y Jesús Torres y los andaluces José Cobos, De Paz, Manuel Pérez, Antonio Henares, Juan Lara y Eustaquio Mira. Esta vez, los españoles firmaron una casi primorosa primera fase –líderes del grupo A– en la que ganaron cuatro partidos (69-56 a Australia, 54-47 a Reino Unido, 76-60 a México y 63-44 a Argentina) y solo perdieron ante Canadá (53-62).

Luego, en las eliminatorias por el título, España superó (61-48) a Japón, cuarto del grupo B, en cuartos de final, pero en semifinales Reino Unido apartó (44-50) a los españoles de la ansiada final. Así, por el bronce, el 24 de agosto, tuvo que enfrentarse a los anfitriones, Estados Unidos, a los que Australia –finalmente campeona– había ganado en la otra semifinal. En un intenso y duro partido, los americanos privaron a los españoles de la última plaza del podio por 60-66. Curiosamente, el oro y la plata correspondieron a equipos a los que España había superado en la fase previa.

España ya no volvería a las Paralimpiadas hasta Londres 2012, lo que, sin duda, ha privado a Diego de haber llegado a 5 ó 6 participaciones en los Juegos, dado que su presencia en la selección siempre ha sido indiscutible. En la capital londinense, el sevillano era, con diferencia, el veterano del cuadro dirigido por Óscar Trigo y en el que también contaban Bernabé Costas, Ismael García, Asier García, Jaume Llambi, Roberto Mena, David Mouriz, Rafa Muiño, Daniel Rodríguez, Francisco Sánchez y los andaluces Jesús Romero y Alejandro Zarzuela.

De nuevo con doce equipos en competición, los españoles debutaron el 30 de agosto con victoria ante Italia (67-40) y, a continuación, ganaron a Sudáfrica (74-50), perdieron contra Australia (59-75), batieron a Turquía (67-64) y cayeron ante Estados Unidos (55-63). Pese a ello no lograron escapar de la 4.ª posición del grupo A, por detrás de australianos, turcos y americanos, lo que les clasificaba para cuartos de final, eso sí, contra el vencedor del otro grupo, Canadá. En el citado cruce, el 5 de septiembre, los canadienses barrieron (51-77) a los españoles, quienes se recompusieron y cerraron el torneo venciendo a Turquía (86-78) y Alemania (67-48) para auparse a la 5.ª posición.

Aquel 8 de septiembre Diego se despedía del equipo nacional, decisión que tomó durante el mismo torneo. “La derrota ante Canadá, la forma tan fácil en la que nos ganaron, me hizo sentir que no podía ayudar como antes y, tras ganar a Turquía, decidí que el de Alemania sería mi último partido”.

Actualmente, Diego, casado y con un hijo, trabaja como administrativo –obtuvo el título de administrativo comercial en 1991, tras cursar en el Instituto de Formación Profesional de Camas– en Valencina de la Concepción, cuyo pabellón municipal lleva su nombre desde 1996. Una bonita forma de honrar a un magnífico jugador y una excelente persona que en 1998 recibió el Premio Andalucía de los Deportes.

Biografía cerrada a 31 de marzo de 2018 y extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y Jose Manuel Rodríguez Huertas