David Valero Serrano

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Olímpico

David
Valero

Granada

David Valero Serrano

27.12.1988

Baza (Granada)

3
Juegos Olímpicos Deporte Categoría Prueba
Resultado
2016 Río de Janeiro (Brasil) Ciclismo_Montaña Masculina Cross country
Puesto 9
2020 Tokio (Japón) Ciclismo_Montaña Masculina Cross country
Medalla de bronce
2024 París (Francia) Ciclismo_Montaña Masculina Cross country
Puesto 10


Biografía de David Valero Serrano

Este granadino es todo un referente del ciclismo de montaña español, habiendo representado a nuestro país en las tres últimas ediciones de los Juegos Olímpicos, siempre entre los diez mejores y con el añadido de una brillante medalla de bronce en Tokio 2020, cuando pocos apostaban por él. Un currículo como olímpico al que ha añadido también preseas tanto en el Mundial como en el Europeo de la especialidad del campo a través, del que ha sido una decena de veces campeón de España. Y, por si todo ello fuera poco, ha subido al podio tanto mundial como continental asimismo en la distancia maratón. Sin parangón.

David Valero nació el 27 de diciembre de 1988 en Baza, siendo el segundo y último hijo, tras Vanesa, que trajeron al mundo sus padres, Francisco y Mari Carmen. En la citada localidad granadina creció y se formó académicamente en el CEIP Francisco Velasco y posteriormente en el IES Pedro Jiménez Montoya. Nuestro biografiado empezó a montar en bicicleta a los 10 años a raíz de que sus padres le regalaran una BH California, aquella bicicleta para adolescentes de ruedas de tacos que bien podría considerarse la benjamina del género de montaña. Sobre ese primer ciclo, David se aprendió de memoria el pueblo y sus inmediaciones –él vivía en las afueras de la localidad granadina–, las calles y los caminos que recorría con ímpetu y alegría, pues pocas cosas pueden satisfacer tanto a un niño como montar en bicicleta.

Aquel juego infantil, el contacto con la naturaleza y el disfrute de la quietud de la zona, siempre a pedales o a pie, fueron moldeando poco a poco la personalidad alegre, humilde y sencilla de nuestro protagonista, del mismo modo que fortalecieron su pasión por el ciclismo, una actividad que con la mayoría de edad pasó de diversión a profesión –pero siempre divertida– casi sin darse cuenta. El punto de inflexión lo determinó la obtención del carné de conducir para poder desplazarse por medios propios a las carreras, de forma que a partir de los 18 años el ciclismo devino en ocupación de cierta seriedad en la vida del espigado (1,89 metros) bastetano.

Casualidad o no, David, de carácter tranquilo, ha sido un corredor de progresión pausada y de explosión algo tardía, lo cual queda refrendado por el hecho de que debutase en los Juegos Olímpicos a poco de cumplir los 28 años y a través de la observación de su evolución en el ranking de la Unión Ciclista Internacional (UCI) al término de cada temporada: 916.º (2012), 114.º (2013), 56.º (2014), 30.º (2015), 7.º (2016), 9.º (2017), 13.º (2018), 12.º (2019), 16.º (2020), 11.º (2021) y, ahí queda eso, 1.º (2022), si bien a partir de llegar a la cima ha experimentado cierto declive: 27.º tanto en 2023 como 2024 y 62.º ya en 2025.

Determinado a probarse en el alto nivel, sus entrenamientos en bici de carretera por la Sierra de Baza –¿cuántas veces habrá subido el Puerto Padilla?– o por los senderos de Sierra Nevada a lomos de la variante todo terreno fueron curtiéndole paulatinamente y haciéndole decidirse por “las ruedas gordas”, donde la cercanía de la naturaleza es mayor y más gratificante. En tales condiciones, su primera comparecencia en el Campeonato de España elite de bicicleta de montaña (BTT) se produjo en 2012, en Madrid, ocupando la 9.ª posición en la prueba de cross country distancia olímpica o XCO, a la que aludiremos en toda esta síntesis biográfica.

No obstante, el año 2013 –enrolado en el equipo Vicma Bike– fue el de su verdadera presentación en sociedad con hechos tan notables como el triunfo en el Open de España y la 4.ª posición en el Campeonato de España –en Panticosa (Huesca)–, que le ocasionaron las primeras convocatorias con el equipo nacional elite a las pruebas de la Copa del Mundo de Vallnord (31.º) y Hafjell (30.º), en Andorra y Noruega, respectivamente.

En 2014, la presencia internacional del ciclista andaluz se incrementó al debutar en el Campeonato del Mundo de Hafjell (26.º) y el Campeonato de Europa de Sankt Wendel (21.º), en Alemania, y competir en tres pruebas de la World Cup –56.º en Nové Mesto na Morave (República Checa), 111.º en Albstadt (Alemania) y 43.º en Méribel (Francia)–, si bien el Campeonato de España se le seguía resistiendo (4.º). El pequeño maleficio se rompió en 2015 cuando, con los colores del Olympia Factory, se proclamó en Valladolid campeón nacional.

Amén de este título, su actividad internacional fue frenética ya que, además de los grandes campeonatos, acudió a todo el calendario de la Copa del Mundo, aunque sin ocupar puestos delanteros: Nové Mesto na Morave (46.º), Albstadt (54.º), Lenzerheide, en Suiza (31.º), Mont-Sainte-Anne, en Canadá (26.º), Windham, en Estados Unidos (37.º) y Val di Sole, en Italia (24.º). Asimismo, en el Europeo de Lamosano di Chies d’Alpago (Italia) acabó 20.º –y 8.º en la prueba de relevos por equipos– y 31.º en el Mundial de Vallnord.

De esta forma, el ciclista andaluz, fichado por el MMR Factory Racing, encaró la crucial temporada de 2016 en la que siguió siendo un asiduo del equipo nacional, si bien al principio de la misma no era de uno de los nombres que sonaban para componer la presumible tripleta que el seleccionador nacional de BTT, Cristóbal Sánchez, iba a llevar a los Juegos Olímpicos. Corredores como Carlos Coloma, José Antonio Hermida o Sergio Mantecón parecían claramente por encima de él en las apuestas y en el ranking, sin embargo la progresión del andaluz a lo largo del calendario no dejó lugar a dudas y se hizo acreedor de uno de tales puestos, en este caso en detrimento de Mantecón.

Ganador del Open de España, David basó su selección en dos argumentos principales. Primero, la innegable escalada de puestos en los distintos hitos de la Copa del Mundo: 28.º en Cairns (Australia), 8.º en Albstadt, 19.º en La Bresse (Francia), 5.º en Lenzerheide y 9.º en Mont-Sainte-Anne. Y segundo, luego de un discreto Campeonato de Europa –23.º en Jönköping (Suecia)–, su formidable prestación en el Campeonato del Mundo de Nové Mesto na Morave, que le llevó el día 3 de julio al 8.º puesto de la carrera elite. Tres días después, la federación anunció la lista definitiva para Río 2016 en la que figuraba el andaluz.

A la ciudad brasileña, David Valero llegó con una nueva medalla (plata) en el Campeonato de España, celebrado en la localidad orensana de Maceda, y toda la ilusión del mundo por demostrar su valía el domingo 21 de agosto, día señalado para la prueba elite masculina en el Centro Olímpico de Ciclismo de Montaña. Sobre un recorrido de 7 kilómetros y ante 48 rivales, el granadino comenzó muy retrasado, llegando a caer al puesto 37.º al medio kilómetro, pero a continuación fue remontando y estuvo incluso en octavo lugar a falta de un kilómetro para la meta. Al final, perdió el diploma y quedó clasificado en 9.ª posición con un tiempo de una hora y 37 minutos, a 17 segundos del octavo, el francés Julien Absalon, doble campeón olímpico. La medalla de oro recayó en el suizo Nino Schurter (1:33:28), seguido del checo Jaroslav Kulhavy (1:34:18) y el español Carlos Coloma (1:34:51), bronce.

Con la satisfacción de haber brillado con luz propia en el marco incomparable de los Juegos Olímpicos, Valero cerró la temporada 2016 en la sexta y última prueba de la Copa del Mundo, en Vallnord (18.º), el 4 de septiembre.

En 2017 el biker olímpico supo constatar y confirmar el estatus mundial alcanzado, aunque no estuvo exento del infortunio y la desazón que le supuso la privación de un título continental que ya estaba saboreando. Sucedió en el Campeonato de Europa celebrado en Darfo Boario Terme (Italia), el cual lideraba a falta de una vuelta y cuya medalla de oro perdió al sufrir una caída, romper la patilla del cambio y, poco después, los radios, circunstancias que le condujeron a un agrio abandono.

Tampoco tuvo su mejor día en el cierre de la temporada, ese 10 de septiembre en el que partió como uno de los favoritos a medallas en el Campeonato del Mundo de Cairns y no logró pasar de la 20.ª posición. Por el contrario, en el haber hay que reseñar que volvió a conquistar el Campeonato de España, en Cofrentes (Valencia), y que en la Copa del Mundo compitió como nunca, con puestos tan destacados como el 2.º en Nové Mesto na Morave y el 4.º en Albstadt, en el arranque de estas series universales. Posteriormente, terminó 22.º en Vallnord, 5.º en Lenzerheide, 12.º en Mont-Sainte-Anne y 26.º Val di Sole para finalizar cuarto en la general del certamen, su mejor puesto (luego igualado en 2022).

En 2018 se desquitó de la desgracia sufrida en el europeo del año anterior, y es que el granadino se colgó la medalla de bronce continental en la cita de Glasgow (Reino Unido), donde solo le superaron el suizo Lars Forster y el italiano Luca Braidot. En el Mundial de Lenzerheide, en cambio, firmó una discreta 51.ª plaza, en tanto que se mostró muy regular en la Copa del Mundo, con varios puestos de top-10: 6.º en Val di Sole, 7.º en Albstadt, 8.º en Mont-Sainte-Anne y 10.º en Vallnord, además de 13.º en Le Bresse y 33.º en Nové Mesto na Morave. Ese año empezó a participar paralelamente en este mismo certamen pero en circuito corto, logrando la 10.ª plaza en La Bresse como tope. En el ámbito nacional, conquistó su tercer título de campeón de España en Moralzarzal (Madrid).

Un año más tarde (2019) tuvo un rendimiento inferior, pues en la Copa del Mundo no pasó de la décima plaza en Albstadt y Les Gets, siendo 15.º en Vallnord, 18.º en Lenzerheide, 29.º en Nové Mesto na Morave, 30.º en Val di Sole y 48.º en Snowshoe (Estados Unidos). En circuito corto, eso sí, fue 7.º en Les Gets. Y tampoco pudo brillar en los campeonatos principales: 20.º en el Europeo de Brno (República Checa) y 26.º en el Mundial de Mont-Sainte-Anne. Sin embargo, acabó el año con fuelle y decidió participar en el Campeonato del Mundo de maratón celebrado en Grächen (Suiza), donde logró una notable 5.º posición. Amén de ello volvió a proclamarse campeón nacional en Arguedas (Navarra).

En 2020, por mor de la pandemia sanitaria, no pudo competir hasta después del verano, cuando selló su quinto título de campeón de España en Valladolid y se clasificó 39.º y 59.º en las dos únicas citas de la Copa del Mundo, celebradas ambas en Nové Mesto na Morave (algo mejor, 18.º y 21.º, en circuito corto). Ya en octubre fue 13.º en el Mundial de Leogang-Saalfelden (Austria) y 34.º en el Europeo de Monteceneri (Suiza), y repitió el 5.º puesto en la cita universal de la distancia maratón, esta vez en Sakarya (Turquía).

El granadino encaró 2021 con ganas de cambios y empezó fichando por el BH-Templo Cafés del retirado Carlos Coloma, que se convirtió en su preparador. En el mes de mayo inició su camino a Tokio 2020 participando en pruebas de la Copa del Mundo: 28º. en Albstadt, 15.º en Nové Mesto na Morave, 17.º en Leogang, 19.º en Les Gets y 17.º en Lenzerheide –esta ya en septiembre, tras los Juegos–, con sendos puestos 13.º en las dos últimas citas dentro de la especialidad en circuito corto. Entre medias selló su sexta corona nacional en Sabiñánigo, donde también fue campeón con Andalucía en la prueba de relevos (con David Chamarro, Natalia Fischer y Alberto Barroso).

Así pues, llegó a su segunda cita olímpica sin hacer excesivo ruido aunque en su plena madurez, con 32 años. El de Baza no estaba entre los favoritos a las medallas en el Campo de MTB de Izu, donde se presentaron 38 aspirantes el día 26 de julio para completar un recorrido de 28,25 kilómetros. Sin embargo, David obtuvo la primera medalla del deporte andaluz en los Juegos de Tokio, un bronce, tras llegar en tercera posición a 34 segundos del campeón, el británico Tom Pidcock, y por detrás del suizo Mathias Flückiger.

El bastetano fue fiel a su clásica táctica de ir de menos a más. Si en la primera de las siete vueltas al circuito pasó por meta en el puesto 22.º, a 31 segundos de la cabeza, en los siguientes giros su remontada fue cada vez más consistente, superando a rivales de forma paulatina: ya era 17.º al término de la vuelta 2, 12.º en la vuelta 3 y 8.º en las vueltas 4 y 5, antes de dar el definitivo acelerón en el sexto giro, cuando alcanzó el grupo del campeón olímpico de 2016, Nino Schurter, y pasó en puesto de medalla, tercero, por meta. La última vuelta fue un mano entre el suizo y Valero, quien finalmente atacó y le endosó ocho segundos para alzarse con la vigésima novena medalla olímpica de la historia del deporte andaluz.

Tras alcanzar el éxito soñado, el ciclista andaluz siguió compitiendo al máximo nivel: 11.º en el Mundial de Val di Sole (y 14.º con el relevo español), 23.º en el Europeo de Novi Sad (Serbia) y de nuevo 11.º en el Mundial de maratón en la isla italiana de Elba.

El tercer ciclo olímpico había echado a andar y el granadino no quería perder fuelle. Y no lo hizo sino todo lo contrario: firmó su mejor temporada de siempre. Para ello centró sus miras en la Copa del Mundo, empezando con un discreto 39.º puesto en la novedosa prueba de Petrópolis (Brasil) para después ser 5.º en Albstadt, 12.º en Nové Mesto na Morave, 6.º en Leogang y Lenzerheide y enlazar luego tres podios: 2.º en Vallnord, 1.º en Snowshoe –primer triunfo español en la World Cup en 12 años, ojo– y 3.º en Mont-Sainte-Anne. Cerró el evento con otro 6.º puesto en Val di Sole para clasificarse 4.º en la general. Y en circuito corto, logró tres puestos de top-ten: 9.º en Leogang y 10.º en Lenzerheide y Snowshoe.

Pero es que, además, no falló en su gran objetivo del año, el Campeonato del Mundo celebrado en Les Gets a finales de agosto, donde se colgó una meritoria medalla de plata tras acabar a apenas 9 segundos del campeón, la leyenda suiza Nino Schurter. Por supuesto fue también campeón de España en Candeleda (Ávila) y de circuito corto –título puesto en juego ese año por vez primera– en Gerona. Y, como quedó dicho al inicio, cerró el año liderando el ranking de la UCI en campo a través.

En 2023 estuvo bastante menos inspirado, aunque firmó la 5.ª plaza en el Europeo de Cracovia (Polonia) y la 24.ª en el Mundial de Glasgow. En la Copa del Mundo fue 27.º en Nové Mesto, 5.º en Lenzerheide –su mejor resultado ese año–, 13.º en Leogang, 21.º en Val di Sole, 36.º en Vallnord y 46.º en Les Gets antes de perderse las citas de Snowshoe y Mont-Sainte-Anne, esta última por lesión. En circuito corto también fue su mejor actuación en Lenzerheide, 8.º. Y sumó el título nacional en ambas variantes en Sabiñánigo.

Llegó así al año clave, 2024, en el que se mantuvo la tendencia del ejercicio anterior. En la Copa del Mundo estuvo lejos de los mejores: 39. En Mairiporá y 43.º en Araxá, las dos citas brasileñas que iniciaron el certamen. Luego fue al Europeo de Cheile Gradistei (Rumanía), donde mejoró la cosa (13.º). Y retomó la World Cup sin brillo: 37.º en Nové Mesto, 20.º en Val di Sole –su mejor puesto del año–, 25.º en Crans Montana (Suiza) y 30.º en Les Gets. Entre medias logró en El Almendro (Huelva) su novena corona de campeón de España, superando las ocho del mítico José Antonio Hermida, aunque en la variante ‘short track’ esta vez solo pudo ser segundo, superado por el joven almeriense David Campos.

Con todo, se presentó en sus terceros Juegos a los 35 años para disputar a tope la prueba de cross country el 29 de julio en la colina de Élancourt, el punto más elevado de la región parisina. Con 36 ciclistas inscritos y 35,2 kilómetros por delante de un recorrido muy vistoso aunque relativamente suave, el bastetano inició la carrera sin presión, 23.º al primer paso, de ocho, por meta. En el segundo se formó un grupo cabecero de 13 unidades en el que ya no estaba el andaluz, 21.º con 40 segundos de retardo, que fueron luego más al sufrir una caída en una curva tras pasar la pancarta. A partir de la quinta vuelta, eso sí, fue recuperando plazas hasta llegar a la penúltima en el puesto décimo, el mismo que ya mantuvo hasta el final, entrando a 2’27” del campeón, que como en Tokio fue Tom Pidcock, secundado en el podio por el local Victor Koretzky y el sudafricano Alan Hatherly.

A la vuelta de París, reforzado por la que había sido su mejor carrera del año, Valero se enfocó en la variante de maratón conquistando dos metales más para su colección: plata en el Europeo de Viborg (Dinamarca) y bronce en el Mundial de Snowshoe. Entre ambas citas acudió al Mundial de XCO en Vallnord y logró el 17.º puesto. Cerró el año en la Copa del Mundo con otros dos puestos sin lustre: 42.º en Lake Placid (Estados Unidos) y 27.º en Mont-Sainte-Anne.

En 2025 se ha acentuado su declive en el cross country: 26.º en el Mundial de Crans Montana y 24.º en el Europeo de Melgazo (Portugal). Y similar tono en la Copa del Mundo: 29.º y 38.º en Araxá, 58.º en Nové Mesto, 57.º en Leogang, 17.º en Vallnord, 30.º en Les Gets, 49.º en Lenzerheide, 51.º en Lake Placid y 46.º en Mont-Sainte-Anne. No obstante, tuvo dos momentos estelares: en su Baza natal se hizo con su décimo título de campeón nacional, también en circuito corto; y en el Mundial de maratón de Verbier (Suiza) se quedó a las puertas del podio, cuarto. Tras un lustro en las filas del BH Coloma Team, para 2026 inicia una nueva etapa firmando con el Klimatiza Orbea Team y enfocando el final de su carrera, ya con 37 años, precisamente en la especialidad de maratón.

Por lo demás, David Valero sigue viviendo con su esposa, Sandra, en su querida Baza, en cuyo entorno tiene todo lo que necesita para su profesión y su estilo de vida.

Biografía extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y José Manuel Rodríguez Huertas, y actualizada a 31 de diciembre de 2025