Armando Alemán Subirán

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Armando Alemán Subirán
Córdoba

Armando Alemán Subirán

11.09.1904

Priego de Córdoba (Córdoba)

1
Juegos OlímpicosDeporteCategoríaPrueba
Resultado
1928 Ámsterdam (Holanda)EsgrimaMasculinaFlorete individual
Eliminado en 1.ª ronda


Biografía de Armando Alemán Subirán

Nacido el 11 de septiembre de 1904 en Priego de Córdoba, este militar de carrera, cuya vida fue un ir y venir por distintos rincones de España a tenor de su profesión y de su devoción, la esgrima, fue uno de los sportmen conocidos de la época y a la sazón el primer olímpico cordobés, debutando en los Juegos ocho días antes que su paisano Curro Jiménez-Alfaro.

Hijo de Gerardo Alemán, comandante de la Guardia Civil, los destinos de su padre le llevaron pronto fuera de Priego de Córdoba y la vida que él mismo eligió le impidió retornar a su cuna prieguense hasta poco antes de su muerte, cumpliendo un deseo vital. De joven, residió en Madrid al estudiar en la Academia de Sanidad Militar, donde precisamente, siendo una de sus asignaturas obligatorias, conoció la esgrima de la mano del maestro italiano Afrodisio. En 1925, aprobadas las oposiciones a farmacéutico 2.º de sanidad militar –grado de teniente–, marchó a su primer destino, la farmacia militar de Valladolid, antes de recalar en plazas españolas del norte de África, en los hospitales militares de Alhucemas y finalmente Melilla.

En la ciudad norteafricana, se federó para hacer esgrima con el equipo del Casino Militar, donde recibió clases del maestro Bossini, lo cual significó su salto de calidad técnica y competitiva, como mostró con distintos triunfos en torneos menores en localidades de Marruecos y fundamentalmente en el Torneo Preolímpico Nacional celebrado el 30 de abril de 1928 en el Casino Militar de Madrid, con la presencia de 16 tiradores selectos de Valencia, Murcia, Barcelona, Melilla y Madrid. Con una sola derrota, se impuso al conde Asmir y a Antonio Sánchez, ambos con dos derrotas, segundo y tercero, respectivamente, y obtuvo el aval que le abrió las puertas del equipo nacional que la Real Federación Española de Esgrima reunió –9 integrantes– para competir en los Juegos de Ámsterdam 1928, coincidiendo, entre otros, con el granadino Diego García Montoro.

Armando Alemán, especialista en el arma de florete, compitió en la prueba individual, cuya primera fase, celebrada el 31 de julio en el Pabellón de Esgrima de Ámsterdam, congregó a 54 tiradores divididos en 8 grupos de 6 a 8 tiradores cada uno. Solo los tres primeros de cada pool avanzaban a semifinales, cosa que no logró el cordobés.

Alemán acumuló 7 derrotas en otros tantos duelos –con el francés Roger Ducret, el americano Dernell Every, el rumano Mihai Savu, el sueco Ivar Tingdahl, el austríaco Richard Brünner, el egipcio Joseph Misrahi y el alemán Julius Thomson–, totalizando 13 tocados a favor y 35 recibidos, lo que le relegó a la 8.ª y última plaza del grupo 8. En la general del torneo, sin ranking por debajo de los finalistas, le correspondería un puesto del 25.º al 54.º junto a todos los eliminados en la 1.ª ronda.

No volvió a competir en los Juegos, pues el seleccionador nacional no lo reclamó para la competición por equipos, en la que el combinado español tampoco superó la primera ronda.

A su regreso a España, en septiembre, ganó el Concurso Nacional de Melilla tanto en espada como en florete, si bien iría dejando poco a poco la esgrima competitiva. En enero de 1931 es destinado a Madrid, pero termina regresando a Melilla ese mismo año. En 1933 se casa en Sitges (Barcelona) con Rita Mila Vías –con la que tendría tres hijas: Caridad, María Luisa y María Gloria– y en 1936 es ascendido a farmacéutico 1.º con rango de capitán y traslado al hospital militar de Mahón (Menorca), destino en el que nuestro protagonista vería estallar la Guerra Civil.

Tras el conflicto, toda vez que las Baleares fueron zona republicana, sufrió reclusión en la prisión militar de Palma de Mallorca, situada en el castillo de Bellver, acusado de auxilio a la rebelión hasta que un consejo de guerra le absolvió, si bien siendo degradado en el escalafón militar, lo que le impidió ascender en su carrera militar.

Después de estos tristes acontecimientos, fijó definitivamente su residencia en Barcelona, donde cumplió los últimos años en activo en el ejército y, cuando pasó a la reserva, abrió una farmacia, dedicación laboral que alternaría con la docencia en las Escuelas Pías de Sarriá –donde recibió en 1967 un homenaje a su vida docente– y, sobre todo, con su intacta afición a la esgrima, siendo profesor en el Casino Militar barcelonés y juez de la federación española en torneos nacionales e internacionales hasta los años sesenta. Incluso cabe destacar que midió armas en alguna que otra ocasión, como sucedió el 11 de abril de 1955 en el Casino Militar al competir en un torneo organizado por la federación catalana que enfrentó a los equipos de Coblenza (Alemania) y Barcelona.

Como queda dicho, regresó a Priego de Córdoba, para recordar sus orígenes, antes de fallecer en la Ciudad Condal el 21 de enero de 1995.

Biografía cerrada a 31 de marzo de 2018 y extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y Jose Manuel Rodríguez Huertas