Alfonso
Cabello
Alfonso Cabello Llamas
19.09.1993
La Rambla (Córdoba)
| Juegos Paralímpicos | Deporte | Categoría | Prueba | Resultado |
|---|---|---|---|---|
| 2012 Londres (Reino Unido) | Ciclismo_Pista | Masculina | Kilómetro C4-5 |
Medalla de oro
|
| 2012 Londres (Reino Unido) | Ciclismo_Pista | Mixta | Velocidad por equipos C1-5 |
Puesto 7
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| 2012 Londres (Reino Unido) | Ciclismo_Carretera | Masculina | Fondo C4-5 |
No terminó
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| 2016 Río de Janeiro (Brasil) | Ciclismo_Pista | Masculina | Kilómetro C4-5 |
Medalla de bronce
|
| 2016 Río de Janeiro (Brasil) | Ciclismo_Pista | Mixta | Velocidad por equipos C1-5 |
Medalla de bronce
|
| 2016 Río de Janeiro (Brasil) | Ciclismo_Carretera | Masculina | Fondo C4-5 |
No terminó
|
| 2020 Tokio (Japón) | Ciclismo_Pista | Masculina | Kilómetro C4-5 |
Medalla de oro
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| 2020 Tokio (Japón) | Ciclismo_Pista | Mixta | Velocidad por equipos C1-5 |
Medalla de bronce
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| 2020 Tokio (Japón) | Ciclismo_Carretera | Masculina | Fondo C4-5 |
No participó
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| 2024 París (Francia) | Ciclismo_Pista | Masculina | Kilómetro C4-5 |
Medalla de bronce
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| 2024 París (Francia) | Ciclismo_Pista | Mixta | Velocidad por equipos C1-5 |
Medalla de plata
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Biografía de Alfonso Cabello Llamas
Este cordobés es, indudablemente, uno de los grandes nombres de la historia del deporte adaptado español merced al doble título de campeón paralímpico conquistado en Londres 2012 y Tokio 2020 y al añadido, ni mucho menos baladí, de dos medallas de bronce en Río 2016, otra en Tokio 2020 y una de plata y una de bronce más en París 2024, siete títulos mundiales y una veintena en los nacionales, todos ellos eslabones de una cadena que aún puede dar mucho de sí.
Alfonso Cabello nació sin parte del antebrazo izquierdo –de ahí su clasificación como deportista con discapacidad física– el 19 de septiembre de 1993 en la calle Juan Ramón Jiménez de La Rambla, municipio cordobés donde creció junto a sus padres, Julián y Dolores, y dos hermanos mayores, José Manuel y Julián. Realizó sus estudios de infantil y primaria en el Colegio Cruz Verde y los de secundaria en el Instituto Profesor Tierno Galván.
Amante de todo tipo de deportes, el rambleño empezó a nadar siendo muy pequeño y con 7 años dio sus primeras pedaladas. Después practicó tenis, baloncesto, fútbol, balonmano y voleibol, pero terminó inclinándose por el ciclismo, formalizando su alta en el Club Cicloturista La Rambla –por mediación de Alejandro Comino– con solo 11 años. A continuación, comenzó a entrenar junto al exprofesional Antonio Espejo y debutó en competición junto a chicos sin discapacidad, lo cual no fue óbice para que obtuviese las primeras victorias tanto en carretera como en montaña.
Su incorporación a las pruebas específicas adaptadas se produjo a partir de 2007 al fichar por el club Andalucía-Fundación Mapfre dirigido por Julián Rebollo. Todavía con 13 años se estrenó en los Campeonatos de España que acogieron esa temporada los municipios andaluces de Dos Hermanas (pista) y Trebujena (ruta) y se clasificó tres veces 7.º y una 8.º dentro de las pruebas de la categoría LC1. Solo dos años después, se colgó su primera medalla nacional –plata en kilómetro– en el Campeonato de España de pista que se celebró en Galapagar (Madrid) en 2009.
En 2010, año de la reorganización de las categorías del ciclismo adaptado –desde entonces compite en C5–, llegó su explosión al conquistar cinco metales en los nacionales con solo 16 años. En carretera, en Madrid, hizo suyo el oro en la carrera en línea y el bronce en la contrarreloj, mientras que en pista, de nuevo en Galapagar, fue campeón en velocidad por equipos –junto a los también andaluces Antonio García y Juan Emilio Gutiérrez– y subcampeón en kilómetro y persecución.
Un año después, fichó por la Unión Ciclista Martínez Oliver, donde permaneció tres campañas (2011, 2012 y 2013) bajo la dirección técnica de Salvador Cabeza de Vaca. En la primera de ellas, volvió a reinar en los campeonatos de España, en el de pista de Palma de Mallorca (oro en kilómetro y persecución y plata en velocidad por equipos junto a García y Antonio Pacheco) y en el de ruta de Madrid (plata en contrarreloj y bronce en línea), que actuaron de calentamiento para su debut en el Mundial de pista, en Montichiari (Italia), donde ya avisó de su singular potencial para los esfuerzos explosivos con un 4.º puesto en kilómetro. Antes, había triunfado en carretera en la Vuelta a Vizcaya paralímpica –la Bira– dentro de su división.
Con semejante progresión estaba claro que el concurso en Londres 2012 era un objetivo a su alcance. Más cuando principió ese año reeditando el título de campeón nacional del kilómetro en Palma de Mallorca –con récord de España inclusive– y arrancando una plata en persecución y un bronce en velocidad por equipos junto a los sevillanos Antonio García y Jesús López Fariñas. Centrado ya en exclusiva en el velódromo, su segunda participación mundialista llegó en Los Ángeles (Estados Unidos) y se saldó con dos bronces, en kilómetro y velocidad por equipos, junto al vasco Amador Granados y al almeriense Juan Emilio Gutiérrez.
Y llegaron por fin los Juegos Paralímpicos en la capital del Reino Unido, donde Alfonso superó todas las expectativas el 31 de agosto de aquel año 2012 al imponerse en el kilómetro salida parada, con un tiempo final y real de 1:05.947 (nuevo récord mundial), batiendo al británico Jon-Allan Butterworth (1:05.985) y al chino Liu Xinyang (1:07.636), los mejores de los 22 participantes en la categoría C5. El cordobés se unía así al selecto club de los ciclistas andaluces campeones paralímpicos, junto a los granadinos Miguel Ángel Pérez Tello y Belén Pérez y al sevillano Antonio García.
Su presencia en la ciudad londinense se completó con un efímero paso por la ruta –se retiró en la prueba de fondo– y un diploma en velocidad por equipos mixtos C1-C5, prueba en la que el cordobés formó conjunto con Maurice Eckhard y César Neira y marcó el 7.º mejor tiempo en la calificación (56.236), quedándose fuera de la ronda final, en la que China arrebató el oro a los anfitriones.
Apodado la Bala Española, el rambleño decidió en 2013 mudarse a Madrid y entrenar en el velódromo de Galapagar. Fue un año de transición en el que renovó la corona estatal del kilómetro, en Valencia, y a finales del ejercicio se hizo con dos medallas en la Copa de Europa de pista celebrada en Newport (Gales): plata en kilómetro y bronce en persecución. La de oro, con mayúsculas, fue la que recibió aquel año al ingresar en semejante categoría en la Real Orden del Mérito Deportivo, distinción a la que une el Premio Andalucía de los Deportes 2012, 2014, 2018, 2021 y 2024.
El año 2014 fue, en cambio, memorable para Cabello, sobre todo por lo acontecido en la ciudad mexicana de Aguascalientes, que acogió el Campeonato del Mundo de pista. Allí, a las órdenes del seleccionador Félix García Casas, el cordobés no se conformó con ampliar su hegemonía universal en la prueba del kilómetro, sino que lo hizo además registrando una estratosférica nueva plusmarca mundial, 1:01:683, vigente durante más de siete años. Un día después redondeó la faena al ganar la velocidad por equipos con el aragonés Eduardo Santas y el vasco Granados, de nuevo con plusmarca mundial (49.268), que duró dos años.
Integrante ese curso del equipo Emérita Track Bio Racer-Extremadura, el ciclista andaluz volvió a hacerse con la medalla de oro en kilómetro en el Campeonato de España, al igual que haría en 2015 y 2016, siempre en Galapagar.
En 2015 volvió a demostrar ser el rey de la pista en el Mundial de Apeldoorn (Holanda), donde al oro en su prueba fetiche añadió la plata en velocidad por equipos, con Santas y Granados. Abrió y cerró el año con más medallas, estas en la Copa de Europa: en Newport, oro en velocidad por equipos con los mismos compañeros, plata en kilómetro y scratch y bronce en persecución; y en Mánchester, oro en kilómetro y plata en persecución y velocidad colectiva, de nuevo junto a Santas y Granados.
Todo ello encaminado a su segunda participación en Juegos Paralímpicos, en Río de Janeiro 2016, a los que llegó con su ya clásico título nacional del kilómetro –compitiendo por Murcia– y con su no menos habitual cetro mundial en la misma prueba, que volvió a conquistar en la localidad italiana de Montichiari, donde esta vez fue bronce en velocidad con Santas y Granados.
En el Velódromo Olímpico de Río todos le señalaban como favorito al oro en el kilómetro y Cabello no defraudó, solo que aquel 9 de septiembre hubo dos competidores más fuertes. El cordobés se hizo con el bronce al marcar un excelente registro de 1:04.494, récord paralímpico antes de que el británico Jody Cundy, medalla de oro, hiciese 1:04.492 (tiempo final de 1:02.473 tras la aplicación del factor compensatorio, por ser C4). El eslovaco Jozef Metelka (1:04.194 y 1:06.269 real) se llevó la medalla de plata.
Dos días después, el andaluz se desquitó de la mejor manera posible, conquistando una segunda medalla de bronce. Fue en la competición de velocidad por conjuntos C1-C5, en la que los españoles –una vez más le acompañaron Amador Granados y Eduardo Santas, ambos de categoría C3– marcaron el tercer mejor tiempo en las clasificatorias con 51.011 y se clasificaron para la lucha por el bronce con Estados Unidos. Duelo en el que se impusieron Cabello y compañía con un tiempo de 50.664, por 51.708 de los americanos, mientras en la final el Reino Unido batía a China.
Al igual que en Londres, el de La Rambla también tomó parte en la prueba de fondo en ruta, celebrada en la sede de Pontal, pero como cuatro años atrás abandonó a las primeras de cambio.
El cierre de 2016 fue, sin embargo, amargo para nuestro protagonista, que sufrió una caída en diciembre con importante daño en el hombro, motivo por el que debió renunciar al Mundial de pista de 2017, en Los Ángeles. Ese imprevisto, por otro lado, le animó a participar esta vez en el Campeonato de España de ruta, celebrado en Alhaurín de la Torre (Málaga) en mayo y en cuyo marco obtuvo la medalla de oro en línea C5. Pocos días antes, Alfonso había dado una rueda de prensa en la que anunciaba su intención de dar el salto a la competición “absoluta”, término con el que se refirió a que quería probar su valía midiéndose a ciclistas sin discapacidad. Sin embargo, una lesión en la cadera le obligó a retrasar ese desafío.
Ya recuperado, en 2018 comenzó fuerte proclamándose en Galapagar campeón de España del kilómetro por séptima vez como preparación del Mundial de Río, donde recuperó el cetro universal conquistando su cuarto título, amén de un bronce en velocidad por equipos junto a sus habituales compañeros Santas y Granados. Tras serle puesto su nombre al polideportivo de La Rambla en junio, por fin a la vuelta del verano nuestro biografiado pudo encarar el Campeonato de España de pista convencional, midiéndose a ciclistas sin discapacidad en Valencia y obteniendo una meritoria e histórica medalla de bronce, solo superado por Pepe Moreno y Alejandro Martínez. Un nuevo hito en una carrera sin parangón.
Con este acicate, Alfonso volvió a completar un año 2019 casi perfecto: primero se trajo dos medallas (plata en el kilómetro y bronce en velocidad por equipos) de la Copa de Europa de Mánchester; luego renovó su título nacional del kilómetro en Galapagar y se anotó su quinto título de campeón mundial en Apeldoorn (Holanda), donde esta vez solo pudo ser 5.º en velocidad colectiva; y ya en septiembre, subió un peldaño más al colgarse la plata en el Campeonato de España de pista por detrás de Pepe Moreno.
Así las cosas, llegaba pletórico al año olímpico, 2020, que inició más temprano, en enero, sumando un nuevo título nacional del kilómetro en Galapagar y su sexto entorchado mundial en la misma prueba, esta vez en Milton (Canadá), con un excelente registro de 1:03.18, si bien en la velocidad por equipos –le acompañaban esta vez el valenciano Ricardo Ten y el madrileño-andaluz Pablo Jaramillo– fueron descalificados por un relevo irregular. Con Tokio en el horizonte y toda la ilusión intacta, en marzo se presentó de forma inoportuna la pandemia sanitaria que obligó a posponer los Juegos a 2021.
Tras meses de parón, Cabello pudo reaparecer en septiembre para un nuevo asalto al Campeonato de España de pista con ciclistas sin discapacidad. Esta vez en el velódromo navarro de Tafalla, el rambleño volvió a subir al podio como tercer clasificado tras Ekain Jiménez y Pepe Moreno; y además, se colgó el oro en la prueba de velocidad por equipos, compartiendo el Gurpea Track Team con los locales Juan Peralta y Sergio Aliaga.
Entrados ya en 2021, y tras anotarse su enésimo título nacional del kilómetro en el velódromo de Galapagar, encaró con la máxima concentración su tercera participación en una cita paralímpica. Y en Japón volvió a superarse y a ampliar su leyenda el día 26 de agosto tras recuperar el cetro cedido cinco años atrás. El cordobés, último de los 21 ciclistas en tomar la salida en el Velódromo de Izu, recorrió los mil metros en un tiempo de 1:01.557, y aventajó en 290 milésimas al británico Jody Cundy (plata) y 3 segundos y 229 milésimas al eslovaco Jozef Metelka, los rivales que le habían desplazado al tercer cajón del podio en Río. Para mayor realce del éxito de Cabello, el tiempo del andaluz supuso una nueva plusmarca mundial mejorando su propio registro de 1:01.683, logrado en Aguascalientes el 12 de abril de 2014.
Y no se quedó ahí la cosa, pues dos días más tarde reeditó la medalla de bronce en velocidad por equipos mixtos, en esta ocasión junto al también andaluz –madrileño de nacimiento– Pablo Jaramillo y al valenciano Ricardo Ten. El trío español marcó el tercer tiempo (49.571) en la fase clasificatoria y se midió en la final por el bronce a Francia, a la que superó por 358 milésimas (49.209 por los 49.567 de los galos Alexandre Leauté, Kevin Le Cunff y Dorian Foulon) merced a una remontada antológica de Cabello. En la final por el oro, Reino Unido batió a China y le arrebató con 47.579 el récord del mundo que los asiáticos habían batido una hora antes en la calificación. Con esta quinta presea paralímpica en el zurrón, el de La Rambla declinó competir en la prueba de fondo en carretera prevista para el 3 de septiembre.
Tras los Juegos de Tokio, al cordobés le tocó de nuevo superar un escollo importante. Y es que a lo largo de 2022 se sintió cada vez más alicaído y sin fuerzas debido al Covid persistente que le atacó y le quebró sus planes. Así, pese a haber sido convocado por vez primera con la selección española absoluta de pista, junto a deportistas sin discapacidad, para preparar el Europeo y el Mundial, se vio obligado a cancelar esas expectativas e incluso su concurso en el Mundial adaptado de París, ya en octubre, que dejó en casa además a su amigo Pablo Jaramillo, habitual compañero en la velocidad por equipos.
A mediados de 2023, ya algo mejor, retomó su colección de oros en el Nacional de Valencia y en agosto, aún sin estar a tope, regresó a una cita mundialista en Glasgow (Escocia) logrando una cuarta plaza en el kilómetro y un bronce en velocidad por equipos, con Jaramillo y Ten. Otro título nacional del kilómetro en Galapagar inició con buen pie el año clave, 2024, en el que sumó una medalla de plata en su prueba fetiche en el Mundial de Río, con una marca (1:03.823) solo superada por Blaine Hunt (1:03.475), si bien en la velocidad colectiva se debió conformar con una 5.ª plaza.
Esperanzadora cosecha para llegar a los Juegos de París con ambición máxima. Allí, en el Velódromo Nacional de Saint-Quentin-en-Yvelines, Cabello volvió a pelear por las medallas y, tras ser tercero en la clasificación con un tiempo de 1:02.050, apuró aun más en la final para rebajar su tiempo a 1:01.969, que le colocó provisionalmente en cabeza, aunque luego fue desplazado por el inglés Blaine Hunt (1:01.776) y por el inesperado australiano Korey Boddington, que paró el reloj en 1:02.487 pero al que le dieron una marca de 1:01.650 tras el reajuste por su condición de C4, que le valió la medalla de oro.
Un día después de conquistar ese bronce en el kilómetro –como en Río 2016–, el día 1 de septiembre el cordobés se resarció en la velocidad por equipos, prueba en la que se superó junto a sus compañeros Ten y Jaramillo, marcando el segundo mejor tiempo en la clasificación (49.466) para colarse en la final frente al Reino Unido. Pese a darlo todo, esta vez su tiempo fue algo peor (49.564) y desde luego insuficiente para plantar batalla a los británicos Kadeena Cox, Jaco van Gass y Jody Cundy, quienes hicieron las tres vueltas al anillo en 47.738, un segundo y 836 milésimas mejor que España. La plata, en cualquier caso, era un premio magnífico para el trío español, mejorando el bronce de Río 2016 y Tokio 2020.
Luego de unos meses de desconexión, el cordobés inició un ciclo olímpico más en 2025, año el que renovó en Valencia su título nacional del kilómetro antes de centrar sus miras en el Campeonato del Mundo que acogió Río de Janeiro, velódromo de grandes recuerdos para él, ya en el mes de octubre. Y allí se repitió la historia y Alfonso se tomó la revancha y conquistó a lo grande su séptimo cetro universal del kilómetro CR cinco años después del anterior, con un registro de 1:03.513 inalcanzable para sus rivales. No se debió quedar conforme ya que añadió a este oro un par de medallas de bronce en las dos pruebas de velocidad, la individual y la de equipos, que ese año estrenaba formación –entraron el aragonés Eduardo Santas y la extremeña Isabel Yinghua Hernández, sus acompañantes en las series; luego Cabello cedió su sitio a su amigo Jaramillo– por la obligatoriedad de incluir una mujer.
Tras esta nueva demostración de poderío, Alfonso sigue a lo suyo, preparándose para ser mejor cada día, a caballo entre la Residencia Joaquín Blume de Madrid, los entrenamientos en el velódromo de Galapagar y las sesiones de ruta en los alrededores de Pozoblanco, donde vive buena parte del año y donde ha abierto un taller de electrónica de coches y motos para encauzar su futuro laboral. Y ya tiene en su pueblo, La Rambla, una calle a su nombre, aquella donde nació y dio sus primeras pedaladas hacia la gloria. Su próximo reto es llegar a Los Ángeles 2028, una ciudad en la que inauguró su colección de medallas internacionales allá por 2012.
Biografía extraída del libro 341 Historias de Grandeza, de los autores Pepe Díaz García y José Manuel Rodríguez Huertas, y actualizada a 31 de diciembre de 2025