Miguel De Toro Domínguez

DEPORTISTAS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS ANDALUCES

Olímpico

Miguel
De Toro

Sevilla

Miguel De Toro Domínguez

16.08.1993

Sevilla

2
Juegos Olímpicos Deporte Categoría Prueba
Resultado
2020 Tokio (Japón) Natación_Waterpolo Masculina Waterpolo
Puesto 4
Natación_Waterpolo Masculina Waterpolo
Puesto 6


Biografía de Miguel De Toro Domínguez

Este sevillano hizo historia en el verano de 2021 al convertirse en el primer hombre andaluz en competir en unos Juegos Olímpicos en la modalidad de waterpolo –igual que hizo Lorena Miranda, primera mujer, en Londres 2012– y a punto estuvo de ser además el primer medallista, pues la selección española alcanzó las semifinales de Tokio 2020 aunque se debió conformar con la cuarta plaza y diploma. Y un segundo diploma olímpico, aunque en esta ocasión resultado de un sexto puesto, añadió en los Juegos de París 2024, uno de los momentos estelares en una carrera sin parangón que se resume en nueve medallas entre Mundiales y Europeos (dos títulos universales y uno continental), otras cuatro en la Liga Mundial y dos oros en la Copa del Mundo, todo ello con la selección española. Amén de más de una veintena de títulos de clubes, entre ellos el de la Liga de Campeones.

Miguel De Toro tuvo su primer contacto con la piscina en su pueblo, Tomares, donde comenzó a practicar la natación junto a su hermano, si bien enseguida entraron en el equipo de waterpolo Aljarafe XXI, a las órdenes de David Aguilar. En edad juvenil pasó a las categorías inferiores del CW Sevilla, donde progresó rápido hasta llegar al primer equipo en la temporada 2009-2010. Precisamente en 2010, a la edad de 17 años, recibió una beca y se trasladó al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, en Barcelona, aunque aún estuvo un par de temporadas más en el club hispalense, de manera que bajaba desde Cataluña cada fin de semana para jugar los partidos.

Así debutó en la División de Honor con el CW Sevilla, aunque pronto llamó la atención de los poderosos clubes catalanes, de manera que pasó por el CN Barcelona y el CE Mediterrani antes de fichar en la campaña 2019-2020 por el gran dominador del waterpolo nacional en las últimas décadas, el CN Atlétic Barceloneta. Un club con el que se anotó nada menos que 19 títulos en cinco temporadas: todos los de Liga y todos los de Copa del Rey (2020 a 2024), cuatro de Supercopa de España (2021 a 2024) y cinco más de Copa de Cataluña (2020 a 2024). Todo ello antes de mudarse en junio de 2024 a Budapest (Hungría) tras fichar por el Ferencváros TC, con el que ha conquistado la Liga de Campeones en 2025 tras derrotar al VK Novi Beograd serbio en La Valeta (Malta), amén de los títulos domésticos en el país magiar.

A nivel de selecciones, este boya diestro ha participado en los principales eventos en los últimos años sin excepción, completando un palmarés de ensueño en categoría absoluta (antes, en 2013, ya fue sexto con España en el Mundial júnior celebrado en Hungría): en 2018 fue subcampeón de Europa en el campeonato disputado en Barcelona y en el que España solo cedió ante Serbia en los penaltis, y se colgó un bronce en la superfinal de la Liga Mundial tras derrotar a Japón en Budapest; en 2019 se hizo con otra plata en el Campeonato del Mundo disputado en Gwangju (Corea del Sur) tras caer en la final ante Italia por 5-10 y fue bronce en la fase europea de la Liga Mundial (9-7 ante Italia); y en 2020 volvió a ser subcampeón de Europa en Budapest tras perder la final ante los anfitriones por un ajustado 13-14.

De tal manera que la selección española era, sin duda, una de las aspirantes a medalla para los aplazados Juegos de Tokio 2020. El técnico David Martín Lozano elaboró una convocatoria en la que por supuesto no podía faltar Miguel, en su mejor momento a punto de cumplir los 28 años, y al que acompañaron en la capital nipona Alejandro Bustos, Martín Famera, Francisco Fernández, Álvaro Granados, Marc Larumbe, Daniel López, Blai Mallarach, Alberto Munárriz, Bernat Sanahuja, Roger Tahull y Felipe Perrone, capitán del equipo.

El combinado nacional, integrado en el grupo B, se mostró arrollador en la fase preliminar firmando un pleno de victorias ante la vigente campeona, Serbia (13-12), Montenegro (8-6), Kazajistán (16-4, con un gol de De Toro), Australia (16-5) y Croacia (8-4) en el Centro Acuático de Tatsumi. Lógicamente acabó primero de grupo, midiéndose en cuartos de final a la selección de Estados Unidos, a la que derrotó por 12-8 con un tanto del sevillano. Sin embargo, los serbios se tomaron la revancha en el cruce de semifinales, en el que España cedió por 9-10 tras un nefasto último parcial. Un palo del que los españoles no se rehicieron y en el partido por el bronce volvieron a sucumbir ante Hungría (5-9), anotando De Toro su tercer gol del campeonato, además de haber salido en el siete inicial en todos los encuentros.

Pero a pesar de lo relevante de este hito, lo que quizás el sevillano no podía imaginar ni soñar era que lo mejor estaba por venir. El año 2022 fue, de hecho, para enmarcar en lo competitivo, con tres medallas de bronce en la fase europea de la Liga Mundial, derrotando a Montenegro en su casa; en la superfinal de este mismo evento (11-8 ante Francia en Estrasburgo tras caer 9-8 ante Italia en semifinales); y en el Campeonato de Europa de Split (Croacia), con victoria por el tercer puesto ante Italia (7-6). Pero, sobre todo, porque entre medias de esas competiciones España se coronó en Budapest como campeona del mundo tras derrotar a Italia por 15-14 en una final de infarto. Por si fuera poco, en lo personal Miguel se casó en ese mismo año inolvidable y fue distinguido como mejor deportista en los Premios Andalucía de los Deportes.

Tras un año 2023 a un tono menos excelente, en el que no obstante fue bronce en el Mundial celebrado en Fukuoka (Japón) tras imponerse a Serbia por 9-6 luego de ceder (11-12) ante Hungría en semifinales, además de conquistar el título de la Copa del Mundo en Los Ángeles (Estados Unidos) ante Italia por 10-4, llegó por fin el año olímpico. Un año que no pudo comenzar mejor, ya que en enero España se hizo con su primer cetro continental, y además lo logró derrotando a Croacia por 11-10 en la final de un torneo que acogieron precisamente las ciudades croatas de Zagreb y Dubrovnik.

Antes de acudir a los Juegos, la selección nacional repitió la medalla de bronce en el Campeonato del Mundo, celebrado esta vez en Doha (Qatar) y luego de imponerse por el tercer puesto a Francia (14-10) tras ceder ante Italia en semifinales (6-8). Para la cita parisina, De Toro y sus más de dos metros (2,03) de talla fueron una vez más fijos en la convocatoria del seleccionador, David Martín. Junto al boya sevillano, flamante nuevo jugador del Ferencváros húngaro y con 30 años en ese momento, viajaron hasta la capital francesa Alberto Munárriz, Alejandro Bustos, Felipe Perrone, Marc Larumbe, Bernat Sanahuja, Roger Tahull, Unai Biel, Martin Famera y Unai Aguirre –todos ellos habían sido esa campaña compañeros de Miguel en el Zodiac CN At. Barceloneta–, así como Eduardo Lorrio, Sergi Cabanas y Álvaro Granados.

El torneo olímpico empezó calcado al de Tokio 2020, con una España firme y arrolladora en la fase de grupos, que cerró invicta tras imponerse a Australia (9-5), Hungría (10-7, con un tanto de De Toro, para batir a los magiares por vez primera desde el Mundial de Perth en 1998), la vigente campeona Serbia (15-11), Japón (23-8, segundo gol del boya) y Francia (10-8). Como líder del grupo B, empero, a los españoles les tocó en suerte en cuartos la siempre incómoda Croacia, con ansias de revancha tras birlarle España el Europeo en su casa y que había cedido por sorpresa ante Estados Unidos en la fase inicial.

Aquel día 7 de agosto De Toro y sus compañeros no tuvieron en La Défense Arena parisina la inspiración y el acierto de días anteriores y fueron siempre a remolque de los balcánicos para terminar cayendo por 8-10 –un nuevo tanto con la firma del sevillano– y despedirse así de la opción de medalla. Dos días después, España se rehízo del palo sufrido y derrotó a Italia por 11-9 (cuarto gol de De Toro), pero en un descafeinado partido por la quinta plaza ante Grecia tampoco tuvo su día y perdió por 13-15, ubicándose así en una sexta plaza agridulce aunque premiada con un diploma.

Con la mente puesta en alcanzar su tercera participación olímpica en Los Ángeles 2028, el sevillano ha vuelto a saborear las mieles del éxito en 2025, y por doble partida, al conquistar primero la Copa del Mundo en Podgorica (Montenegro) ante su último verdugo en París, los helenos (16-14); y más tarde su segundo Campeonato del Mundo, al imponerse a Hungría (15-13) en el torneo disputado en Singapur. Por lo demás, continúa viviendo en Budapest junto a su mujer y al hijo de ambos, Dante.

Biografía actualizada a 31 de diciembre de 2025